VICTORIA BUENO
U
n centenar de familias se vieron obligadas ayer a hacerse cargo de sus bebés de modo imprevisto durante la hora del comedor porque la dirección de la escuela infantil Rayuela decidió cerrarlo de un día para otro después de esperar más de un mes a que las consellerias de Educación y de Función Pública renueven el contrato del pinche de cocina del centro.
Los padres recibieron el aviso del cierre del comedor la tarde anterior, sin tiempo para organizar la atención a sus pequeños -de 0 a 3 años de edad- con lo que muchos se acercaron a la escuela con los taper de plástico para dar de comer a los niños en la misma puerta. Disponían de una hora y cuarto para volver a dejarlos en el centro y no se movieron de allí porque desplazarse para comer en casa superaba ese tiempo: "No hay más opción", explicaban resignados mientras acercaban la cuchara a sus hijos.
La nota de la dirección advertía de que los niños que se quedan al comedor debían ser recogidos a las 11.45 h. ante la ausencia del servicio hasta que se cubra la plaza del pinche de cocina y que la puerta de la escuela sólo se volvería a abrir a las 13.00 horas para los que quisieran seguir en el centro. "Me ha sido imposible organizar nada -comentó Marga sumamente indignada-. Hemos aprovechado que mi marido tenía hora para ir al médico y se ha acercado a por el nene para dejarlo con mi suegra que estaba en la peluquería, hasta que lo recojamos por la tarde. Mañana -por hoy- no sé qué vamos a hacer porque mi hijo pesa mucho para su abuela, que ya tiene 78 años y le falla la vista". Beatriz no tenía mejor panorama. Llamó a la dirección territorial de Educación para denunciar la situación pero le remitieron a su inspectora de zona, que sólo atiende por teléfono los lunes. "Tampoco aceptan una queja por internet, debo hacerla por escrito y certificada cuando el problema nos lo han creado ellos", protestó. También fue su marido quien recogió al pequeño y lo dejó con la abuela.
En Educación explicaron que "únicamente" falta la firma de la dirección general de Función Pública para hacer efectivo un contrato que hay que renovar todos los años y que en el centro habían solventado hasta ahora con la buena voluntad de otros profesionales.
Desde el partido socialista el concejal Manuel de Barros tachó de "vergonzosa" la "falta de previsión del Consell" y recomendó a Font de Mora que "se deje de Educación para la Ciudadanía en Inglés y resuelva el problema que ha creado a estas familias".