MANUEL DOPAZO
L
a decisión de la Comisión Territorial de Urbanismo, dependiente de la Conselleria de Medio Ambiente y Urbanismo, de "informar favorablemente" el plan parcial de Rabasa representa una modificación fundamental en la forma, pero escasa en el fondo, frente a lo acordado inicialmente por la comisión técnica, en su reunión previa de la semana pasada, en la que acordó informar desfavorablemente.
El cambio tiene una especial relevancia política, ante las posiciones encontradas del Ayuntamiento y Conselleria por un lado y la oposición y colectivos ciudadanos por otra, pero la decisión tomada ahora va a modificar muy poco la tramitación del plan parcial. En definitiva, donde antes ponía desfavorable ahora se pone favorable, pero los trámites a seguir son los mismos, con una excepción, que el visto bueno a los cambios que está obligado a introducir el Ayuntamiento puede darlo el director territorial de Urbanismo, sin que sea necesario que se reúna de nuevo la Comisión Territorial.
Así, el primer paso tras la decisión de ayer será que la Comisión Territorial de Urbanismo informe al Ayuntamiento, para su rectificación, de los numerosos reparos que ha puesto al plan, condición sine qua non para que pueda aprobarse definitivamente.
Los reparos, además de numerosos son importantes, ya que afectan a los elementos fundamentales del plan, como son la edificabilidad, la red viaria y hasta el propio ámbito del mismo, lo que obliga a elaborar un nuevo texto refundido y a volver a someterlo al pleno del Ayuntamiento. Este proceso se prolongará meses, aunque el alcalde y su edil de Urbanismo ordenen a los técnicos municipales de la Gerencia Municipal de Urbanismo dar prioridad absoluta a este proyecto. Y es que, además, hay que tener en cuenta que se precisa el informe favorable y preceptivo del Ministerio de Fomento, sobre la red viaria del plan y su conexión con viarios de la Red Nacional de Carreteras.
Cuando todos los condicionantes que exige la Comisión Territorial de Urbanismo estén rectificados y el pleno municipal dé el visto bueno al plan parcial, cosa que no planteará problemas por los 15 votos del PP frente a los 14 del PSOE, el documento deberá volver a la citada Comisión Territorial, pese a que la nota oficial de la Generalitat de ayer lo omite, para que quienes pusieron los reparos certifiquen se han seguido sus instrucciones y que han sido subsanados. Es verdad que no será preciso que se vuelva a reunir la citada Comisión, pero se precisa una resolución del director territorial, en un paso que no se puede obviar.
El último trámite, tras el visto bueno de la Dirección Territorial de Urbanismo al texto refundido del plan, será la firma del conseller de Medio Ambiente y Urbanismo, José Ramón García Antón, tras lo cual esta polémica actuación urbanística obtendrá el visto bueno definitivo, por lo que sólo entonces se podrá hablar, con propiedad, de la aprobación del plan.
Los obstáculos fundamentales contra el plan siguen siendo los mismos la semana pasada y ésta, con o sin informe favorable, y son los votos en contra de la Confederación del Júcar, por no estar garantizada el agua, y las mayores exigencia de protección de las lagunas, por parte de Medio Ambiente. Ambas votos, sin embargo, no parece que puedan convertirse en vetos, ya que cuando entre en servicio la nueva desaladora estará garantizada el agua y los reparos a los lagos son subsanables.