F. J. B. / S. G.
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a empresa Enagás almacena desde esta semana en el Puerto de Alicante los casi 22.000 tubos de hormigón con los que a partir de octubre construirá el futuro gasoducto Dénia-Ibiza-Palma, que permitirá en julio de 2009 la llegada de gas natural a los domicilios e industrias de las islas Baleares. El presupuesto alcanza los 490 millones de euros con los que se construirá una canalización bajo el mar de 267 kilómetros de longitud. A la Zona de Actividades Logísticas (ZAL); del Puerto han llegado los tubos desde Albacete donde se revisten de hormigón para su posterior traslado a Dénia cuando finalice la temporada alta turística. Enagás subcontrató a la empresa estadounidense Bredero Shaw el traslado de cada uno de los tubos que tienen una longitud de 12,2 metros y son de hierro, aunque en Alicante se forran de hormigón para sumergirlos después en el mar.
Las conducciones están apiladas sobre una superficie de 70.272 metros cuadrados en una parcela que fue cedida por la Autoridad Portuaria alicantina durante un plazo inicial de 18 meses, que se ubica junto a la zona de vías de la antigua estación de Murcia, donde permanecerán hasta octubre.
De hecho, los trabajos previos para la construcción del gasoducto han comenzado ya, pero se paralizarán entre los meses de mayo y octubre para que no alteren la temporada alta turística, tanto en el litoral de Dénia como en las islas. De este modo, a partir del mes de octubre está previsto que los tubos almacenados estos días en el Puerto comiencen a ser transportados en barcos para el aterraje bajo el lecho marino y, así, ir trazando una línea de transporte para gas natural que tendrá 267 kilómetros de longitud. Está previsto que la instalación se efectúe con una microtuneladora, cuyo empleo evitará la excavación de la zona de Punta de Cala Gració, en Sant Antoni de Portmany, en la conducción que entrará en Ibiza. El gasoducto submarino Dénia-Ibiza-Palma es el tramo principal y más complejo del macroproyecto que tiene por fin garantizar el abastecimiento de gas a las Baleares, con un presupuesto total de 490 millones de euros. De hecho, al tramo submarino se dedica la mayor parte de la inversión (380 millones);.
Recelos
El proyecto ha contado desde su gestación con los recelos de la comunidad pesquera de la Marina Alta y otras comarcas valencianas y alicantinas, que temen afecciones negativas para el desarrollo de su actividad.
El gasoducto irá soterrado a 1,2 metros del fondo marino hasta la cota menos 13,5 metros de profundidad, tramo en el que se realizará un dragado; y hasta la cota de 73 metros de profundidad se soterrará mediante un arado subacuático en un surco de sección triangular. Es precisamente esta operación la que representa un mayor peligro para la flora y la fauna marina. El Estudio de Impacto Ambiental advirtió de que la pradera de posidonia oceánica se sitúa a dos kilómetros de la conducción en casi todo su recorrido, a excepción de una zona en la que se sitúa a 600 metros.