JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ
L
a Fiscalía ha empezado a pedir penas de prisión a los maltratadores que vuelvan a convivir con su víctima pese a tener una orden de alejamiento como condena, según confirmaron fuentes judiciales. Se trata de una situación muy parecida a la registrada en el último crimen de violencia de género ocurrido el pasado fin de semana en Xixona. Hasta ahora, el criterio de los fiscales era no acusar por quebrantar la orden de alejamiento cuando víctima y agresor decidían de mutuo acuerdo reanudar la convivencia. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha establecido que este criterio ya no es válido si la orden de alejamiento ha sido impuesta en una sentencia y no se trata de una medida cautelar adoptada durante la instrucción para proteger a la víctima mientras se celebra el juicio.
Ha sido un caso de violencia de género en Torrevieja en el que el ministerio público ha empezado a acogerse a esta doctrina del Supremo. Un hombre condenado a cuatro meses de prisión por malos tratos y a una orden de alejamiento fue detenido otra vez por amenazar de muerte a su ex pareja, a la que había seguido viendo pese a la condena para hablar del régimen de visitas del hijo de ambos. El juzgado de lo Penal le condenó por las amenazas, pero le ha absuelto del delito continuado de quebrantamiento de condena por el que la Fiscalía le pedía hasta un año de prisión. La magistrada recuerda en el fallo que es la propia víctima quien accedió a reunirse con el agresor y advierte de que dejar a la voluntad de la perjudicada decidir cuándo un acercamiento es constitutivo de delito o no, crearía una gran inseguridad jurídica al condenado. La Fiscalía ha apelado la absolución a la Audiencia Provincial acogiéndose a esta nueva sentencia del Supremo. El ministerio público sostiene que el delito existe con independencia de la voluntad de la víctima para volver con el agresor. El fiscal recuerda que la orden de alejamiento que se dicta como medida cautelar tiene una finalidad preventiva una vez que la víctima presenta la denuncia. Sin embargo matiza que ni siquiera la víctima puede disponer de esta pena cuando ha sido acordada por una sentencia judicial.
De mantenerse este criterio, el hombre detenido por asesinar a su pareja el pasado fin de semana en Xixona podría ser acusado del delito de quebrantamiento de condena, ya que tenía dos sentencias judiciales por malos tratos y una orden de alejamiento vigente hasta el año 2010. Agresor y víctima habían vuelto a convivir juntos de mutuo acuerdo tras salir él de la cárcel por una condena de malos tratos. La Audiencia estima que un 30% de las mujeres que denuncian malos tratos vuelven a convivir con sus agresores.