F. J. B.
El comité ejecutivo de la Mancomunidad de Canales del Taibilla -organismo que abastece de agua a Alicante, Elche, Santa Pola, Crevillent, Aspe, San Vicente, Hondón de las Nieves y todos los municipios de la Vega Baja- acordó ayer solicitar a los ayuntamientos la rebaja de la presión del agua que llega a los domicilios y la adopción de una serie de medidas de ahorro en el consumo, tras constatar que la falta de lluvias en Alicante y Murcia y de aportes en la cuenca del Tajo-Segura puede comprometer el abastecimiento de la población el próximo verano.
El presidente de la Mancomunidad, Isidoro Taibilla, trasladó al comité que la reserva hídrica en los embalses de Entrepeñas y Buendía caerá posiblemente en las próximas semanas por debajo de los 240 hm3, lo que obligará a declarar la situación de emergencia por sequía, y cerrarse legalmente la posibilidad de un trasvase de caudales ni para consumo urbano ni, mucho menos, para el riego.
El comité aprobó, por otro lado, instar a la Generalitat y al Gobierno de Murcia para que agilicen los trámites administrativos para la puesta en marcha de las desalinizadoras de Alicante II y Valdentisco (Mazarrón); que inyectarán al Taibilla un caudal cercano a los 75 hm3 de agua potable todos los años.
Por otro lado, el Taibilla reclamó a los ayuntamientos que prohíban el riego de parques y jardines públicos privados salvo los catalogados históricos, o los que empleen riego por goteo o agua reutilizada; el baldeo de calles y viales salvo que esté el riesgo la salud pública; el funcionamiento de piscina privadas y públicas que no dispongan de sistemas de recuperación; la restricción de las duchas públicas; el uso de agua en las fuentes y el consumo hídrico en aparatos de aire acondicionado que no dispongan de sistema de recuperación. Las medidas se revisarán semanalmente. El comité facultó también a Isidoro Carrillo a la compra de recursos hídricos a los agricultores para destinarlos al consumo de la población.
El agravamiento de la sequía por la falta de lluvias durante invierno climático -diciembre, enero y febrero- ha provocado que gran parte de la provincia de Alicante esté a punto de entrar en la fase de emergencia, tras constatarse que en comarcas como las del Vinalopó y la Vega Baja los registros de lluvias han caído un 50% por debajo de la media. Un situación, además, con múltiples matices pues mientras en el observatorio del aeropuerto de El Altet se han recogido en tres meses 25 litros por metro cuadrado -lo normal son 65 litros- y en el de Fontilles (Marina Alta);, cuatrocientos, lo que vuelve a confirmar la irregularidad climática de la provincia. El invierno se despide, además, con un aumento de -0,7 grados en la temperatura media que fue de 12,50 en Alicante.6