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P. ROSTOLL El proceso de renovación interna del PP ha comenzado. Y lo ha hecho con Eduardo Zaplana, ex presidente de la Generalitat y durante los últimos cuatro años portavoz en el Congreso. El ex ministro anunció ayer que descarta volver a ocupar cargos en el PP -ni siquiera buscará una salida en la Mesa del Congreso, algo que también rechazó- aunque, de momento, mantendrá el escaño. "Quiero ser diputado raso", proclamó durante una breve comparecencia. Zaplana consideró que su decisión, tras la derrota del 9-M, es la "más sensata y conveniente" y abogó por "renovar caras" cuando se "abren etapas nuevas".
El antiguo titular del Consell tenía tomada la determinación desde hace semanas. Antes de las generales, Zaplana ya había vaciado su despacho en el Congreso y la noticia de su nuevo rol en el grupo parlamentario del PP ya la conocían algunos de sus colaboradores en Alicante. En todo caso, a nadie escapa, y el propio Zaplana era consciente de ello, que Rajoy, después de anunciar la apertura de otra etapa con un "nuevo equipo" que se concretará con el adelanto del congreso del PP al mes de junio para repetir como presidente del partido e intentar un tercer asalto a la Moncloa en 2012, no contaba con el ex ministro para seguir en un puesto destacado entre sus colaboradores
En un encuentro con periodistas y posteriormente en una entrevista en la Ser, el todavía portavoz parlamentario, que el miércoles comunicó a Rajoy sus intenciones justo quince días antes de la junta directiva en la que se producirá su relevo formal, señaló que antes de la campaña ya había trasladado a la cúpula del PP que abandonaría su cargo en el caso de una derrota electoral. "Es bueno fomentar la renovación y dar entrada a caras nuevas. No repetir es lo más sensato y conveniente", subrayó aunque también reconoció que "si hubiéramos ganado estaría en el Gobierno". El ex ministro, que expresó su "orgullo" por la labor del grupo parlamentario en la legislatura que ahora acaba, recordó que asumió la portavocía en un momento "delicado" y que el trabajo de los diputados ha permitido a Rajoy tener "unas opciones clarísimas de victoria". Para Zaplana, que se comprometió a ayudar al líder popular, las "renovaciones siempre son positivas" y ahora se abre "una etapa nueva donde hay que aplicar otra estrategia". "Revisaremos la actual", admitió en la Ser.
Eduardo Zaplana se aparta, de esta manera, de la primera línea política en la que se ha mantenido desde hace más de lustro y medio. Con la decisión del ex ministro, que como se recordará dejó la Generalitat antes de finalizar su segundo mandato autonómico para dar el salto a Madrid, los populares alejan del primer plano a uno de los protagonistas, junto con Acebes, de la gestión del atentado del 11-M -de la que Zaplana dijo anoche que "no me arrepiento" durante su visita a la Ser- pero que, a la postre, le costó a Rajoy la derrota en las generales de 2004; y uno de los cabezas visibles de la durísima oposición con la que los populares, con argumentos como la negociación con ETA, han hecho frente a Zapatero. En esta legislatura, además, Zaplana ha librado una durísima batalla por el control del PP en la Comunidad con Camps -ahora principal apoyo de Rajoy y uno de los barones con más peso orgánico- que éste no le perdona. "¿Mis relaciones con Camps? Bueno...", se limitó a decir anoche el ex ministro en la Ser.
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