EFE. MADRID
E
l presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró ayer que los terroristas han querido interferir en las elecciones, pero subrayó que la democracia española ya ha demostrado que no admite ni admitirá "retos" de quienes se enfrentan a sus principios básicos. Zapatero, acompañado de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, y del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se expresó así en una comparecencia institucional en el Palacio de la Moncloa, donde garantizó que los asesinos del ex concejal socialista Isaías Carrasco serán detenidos y puestos a disposición judicial. "El Gobierno perseguirá con todos los instrumentos del Estado de derecho a los terrorista, a quienes les prestan apoyo y a quienes avalan y justifican sus acciones", garantizó.
Según señaló, se sabía que ETA podía aún causar un daño y un dolor irreparable a los españoles, y hoy han añadido una víctima más a su larga lista de ignominia. Una víctima que, como todas, permanecerá en el recuerdo y el reconocimiento de todos". "Pero también sabemos, "y con seguridad, que ETA está ya vencida por la democracia, está repudiada y aislada por el conjunto de los españoles y por la sociedad vasca", añadió. En este contexto, insistió, ETA "no tiene otro destino que su desaparición y sus miembros no tienen otro futuro que la cárcel".
En opinión de Zapatero, asesinando a un trabajador que había dedicado parte de su vida a la defensa de los intereses de sus conciudadanos en Mondragón, los terroristas han querido de nuevo interferir "en la pacífica manifestación de la voluntad de los ciudadanos convocados a las urnas", pero no lo van a conseguir.
"La democracia española ya ha demostrado que no admite retos que se enfrenten a sus principios básicos y a sus valores más esenciales; no los ha admitido en el pasado, no los admite hoy y no los admitirá nunca", subrayó.
Zapatero trasladó el profundo pesar del Gobierno a la familia de Carrasco, a sus amigos y a sus compañeros del PSE y de UGT, una forma, dijo, de transmitirles también el sentimiento de pena, cercanía y afecto de "todos los españoles de bien".
A su juicio, el atentado muestra "una vez más la extrema crueldad de quienes han apostado por continuar con su execrable actividad" contra el más elemental de los derechos, el derecho a la vida. Junto a la más firme condena de todos los demócratas, Zapatero recalcó que quienes han participado en este asesinato serán pronto detenidos y puestos a disposición de la justicia, para que cumplan "rigurosamente la condena que merecen por la atrocidad que han cometido". "Exactamente igual que han sido detenidos, juzgados y condenados los autores de anteriores atentados", recordó Zapatero, quien garantizó que el Gobierno pondrá toda su determinación y todos los medios para luchar por la vida y la libertad de los españoles. A su juicio, juntos, el Gobierno, los partidos políticos, las organizaciones sociales y la sociedad civil defenderán sus instituciones y libertades y acabarán con la lacra que golpea a España desde hace décadas.