MERCEDES GALLEGO
Qué está ofreciendo a los alicantinos para conseguir sus votos?
Terminar con la marginación que ha sufrido la provincia durante los cuatro años de ZP: la no llegada del AVE, del agua, de la financiación de la Sanidad, del corredor mediterráneo, la falta de apoyo activo a la pequeña y mediana empresa... Y el contraste con la política económica que propugna el PP: bajada de impuestos a este segmento del empresariado, regularización de la Seguridad Social de los autónomos a los que tenemos que garantizar temas que no tienen resueltos, como es el desempleo y la jubilación.
¿En retraso del AVE es enteramente achacable al Gobierno central?
Es una decisión absolutamente unilateral del Gobierno. En el AVE nosotros dejamos aprobado el trazado concertado con cuatro comunidades autónomas: Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia y Murcia, algo que fue complicado porque por aquel entonces no todas estas comunidades eran fáciles ya que alguna estaba, y está, gobernada por el PSOE; se hizo la declaración de impacto ambiental, que también es un procedimiento complicado, con informaciones públicas, con temas ecológicos sensibles... y se adjudicó la primera fase en Madrid. Aquí hicimos la inauguración simbólica de la última traviesa con Álvarez Cascos, Alperi... ¿Por qué no ha llegado aquí y sí a Málaga, que está más lejos? Pues sencillamente porque la ministra de Fomento es de Málaga.
Pero en los últimos presupuestos generales se ha primado a la Comunidad Valenciana.
No, en los presupuestos se ha ido decreciendo 140 millones de euros cada año. Aparte de que hay un saldo claramente negativo: Alicante aporta con sus más de 400.000 nuevos habitantes una contribución neta fiscal de 2.880 millones de euros, de modo que tenía que haber crecido la inversión de forma proporcional a esa cantidad o al menos, siempre equilibrada por la solidaridad, haber crecido algo.
¿Cómo se puede seguir manteniendo que van a hacer el trasvase del Ebro cuando no aparece por ninguna parte de su programa electoral?
Si que aparece, lo hace como trasferencia de cuencas excedentarias a cuencas deficitarias, literalmente, y aparece, digan lo que digan, en el Manual del Candidato: el trasvase del Ebro, el del Júcar-Vinalopó y la potenciación del Tajo-Segura. Pero es que están dando mal las cifras. El Pacto del Agua son 6.000 hm3 pero ahí se incluyen los abastecimientos de Aragón y de su cuenca y además hay 700 hm3 de reserva estratégica. Al mar se vienen vertiendo alrededor de 13.000 hm3 cuando nosotros necesitamos para la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería mil, al margen de los 300 que precisa Barcelona. Hablando del Plan Hidrológico anterior, no el modificado, siguen sobrando unos tres o cuatro mil hectómetros...
Agua que, habida cuenta de que hay que hacer antes las obras del Pacto del Agua, llegaría a la provincia a finales de la próxima década como muy pronto.
Si que se quiere priorizar un problema tan esencial como es el del agua se tendrían que haber realizado ya esas obras. Ahora vamos con cuatro años de retraso pero si se quieren acometer, y desde luego que un Gobierno del PP lo haría, se podrían simultanear las inversiones del Plan de Regadíos de Aragón con las del trasvase porque son proyectos a largo plazo.
¿No cree que en tema del agua están engañando a la gente?
Yo no engaño a nadie, doy cifras. Lo que es un auténtico engaño es el tema de las desaladoras. En nuestro Plan Hidrológico las desaladoras eran una fuente complementaria, subsidiaria, lo que es una barbaridad es convertirlas en fuente primaria y exclusiva porque no se llega ni con mucho. Creo que han previsto doce. ¿Sabe cúales son los inconvenientes de las desaladoras? El agua no es buena para los cultivos, su producción es carísima y para el medio ambiente es letal. Nosotros, no sólo el PP sino todos los poderes públicos, estamos muy pendientes del respeto al medio ambiente. Aquí está protegida la posidonia, una verdadera riqueza medioambiental. Pues la salmuera de las desaladoras la destruirá totalmente, eso es indiscutible.
Teniendo en cuenta el papel que Alicante juega en estas elecciones, ¿no cree que está haciendo una campaña muy tibia?
Es la campaña que estoy haciendo más a gusto. Aquí ganamos por primera vez en el 93 aunque fue algo muy decepcionante comprobar que no habíamos ganado en el resto de España. La del 96 fue una campaña muy dinámica, muy bien llevada, con muy buena presencia en los medios de comunicación... pero ésta está siendo en la que más estoy disfrutando y en la que más estoy trabajando. Nuestros programas diarios están cargados de actividades. He hecho entrevistas para todos los medios...
Aún así se le ve más tranquilo que en la anterior.
Es que la del 2004 fue terrible. La responsabilidad del Gobierno es muy... yo comprendo a Bernat Soria. Como miembro del Gobierno, de entrada tiene que estar allí los jueves por la noche y los viernes por la mañana para el Consejo de Ministros, más algún compromiso más, y por tanto estás con mucha tensión. La campaña pasada para mí fue durísima porque además yo encarnaba todos los males. Me ha chocado que digan que estoy más contenido cuando, como reza un cartel que llevan mis chicos, soy más Trillo que nunca. No es que esté más contenido, lo que pasa es que la campaña en Alicante, a excepción del principio, que estuvieron un poquito groseros, no es una campaña crispada como la del 2004. Aunque tuve que hacer un llamamiento al orden sobre las invocaciones al pasado, a los temas de la campaña de 2004, a las cuestiones personales... y he visto cómo ha mejorado el clima.
¿Cómo valora la campaña de Bernat Soria?
Creo que ha tenido el handicap de la poca permanencia aquí, se ha notado. Tiene un partido que lleva una candidatura muy fraccionada con una número dos que perfectamente podía haber sido número uno, porque ahora está en mejores condiciones de serlo que hace cuatro años, y con una lista en la que hay demasiadas heridas abiertas. Creo que eso y sus ausencias han marcado una campaña de muy bajo perfil.
¿Por qué se ha negado a un cara a cara con él?
Yo le he dicho que sí siempre. En una televisión de la Marina quedamos emplazados, lo anunciaron pero nunca fue. No tengo ningún inconveniente. ¿Qué ha pasado aquí? Ha pasado que las estructuras de los partidos, no a nivel provincial sino más arriba, han dicho que si había debates tenían que ser entre todos los candidatos y me temo que aquí hemos sido dependientes de la negativa de María Teresa Fernández de la Vega a debatir con González Pons. Me he quedado con ganas pero, sin ánimos de justificarlo, tenemos discursos tan distintos que no creo que hubiera sido interesante. Me quedado con ganas, insisto, porque creo que conozco la provincia mucho más que él, así de claro, y porque el programa del PP conecta muy bien con la realidad alicantina actual. Nosotros estamos muy conectados con los problemas de la gente y él está en el laboratorio.
Hasta la muerte, la pasada semana, de cuatro mujeres víctimas de la violencia de género, ¿cuántos tiempo de su campaña le había dedicado a este tema?
Poquito, es verdad, se le ha dedicado muy poco. Esto está en línea con lo que ha sido una legislatura perdida, con leyes poco estudiadas, hechas muy para la ocasión. Las leyes tienen que estudiarse a fondo, tienen que lograrse grandes consensos sociales y políticos. La Ley de la Violencia de Género es una ley a medida de la voluntad de María Teresa Fernández de la Vega, pero imponer sanciones o penas muy altas no es el modo para educar a la ciudadanía en el respeto a la igualdad y, por supuesto, la condena de la violencia. Ha sido una ley que no ha dado resultado. Ellos habían pensado que con esa ley se había resuelto un problema que se está agravando por días y a nosotros en ese proyecto no nos hicieron demasiado caso.
¿Tiene el PP la solución?
Hay una solución a largo plazo en el tema cultural y educativo que pasa por la devolución de la autoridad en la escuela porque estamos en un momento crítico, no sólo de la calidad de la enseñanza sino de la autoridad de los maestros y profesores, y por tanto ahí tiene que haber un principio de respeto recíproco entre alumnos y maestros y un espíritu de esfuerzo y exigencia personal que es el que debe caracterizar esa etapa de la vida. Tiene que haber también muchísima más sensibilidad a largo plazo a través de los medios de comunicación audiovisuales. No sé si es bueno el dramatismo en la presentación de los acontecimientos, la explotación de determinados morbos... Y creo que hay que ser mucho más expeditos en el tema de garantías para que se cumplan las órdenes de alejamiento, como ha hecho la Comunidad de Madrid con las pulseras que se les ponen a los maltratadores para tenerlos controlados, y dotar mejor a los juzgados para tramitar estos casos con métodos más modernos, con más policía judicial...
¿Se ha sentido apoyado por el comité ejecutivo provincial de su partido?
De una manera creciente, es decir, el comité ejecutivo y el electoral me proponen por unanimidad, superando algún desencuentro de esta legislatura por mi condición de presidente de la Comisión Nacional de Conflictos. Eso a mí me llena de satisfacción. Desde el primer momento hemos trabajado en la misma dirección y creo que la lista es una prueba de una integración muy adecuada. Y luego yo he llevado la campaña que siempre he hecho con ellos. Es verdad que en Madrid tengo mi staff, un equipo personal que siempre he tenido, pero todos trabajan muy coordinados. Hay un hombre al que hay que agradecerle el trabajo que está haciendo en la sede, que es José Antonio Rovira, y que está funcionando muy bien.
Ahora, con perspectiva, ¿que fue el zaplanismo?
A ver... pues el... un sentimiento muy natural de un liderazgo muy fuerte de la Comunidad Valenciana. Yo llegué aquí en el 89 y en esa primera toma de contacto incorporé a Zaplana a mi candidatura con el número cinco y a otras personas que suponían la renovación futura. El equipo nuestro -Aznar, Rato, Álvarez Cascos y yo- apostamos, y yo de manera muy decidida, por Eduardo: primero en la provincial, luego en la regional y después como presidente autonómico. Él lo sabe, lo ha sabido siempre. Nuestra acción política tuvo entonces de ventaja de que Lerma era absolutamente centralista y nosotros vertebramos la Comunidad desde Alicante. Eso, lo del centralismo, ahora no ocurre, aunque hay quien se empeña en lo contrario, porque Camps es un hombre que está aquí prácticamente todos los días. Y está especialmente volcado en la parte económica que lleva Gerardo Camps, ha integrado muy bien el número de consejeros, creo que ahora está muy equilibrado. Eduardo tiene hoy una proyección nacional, que es la que él ha querido y que es importantísima, y Paco Camps tiene un liderazgo social y político en la Comunidad indiscutible.
La semana pasada estuvo Zaplana en Alicante y ni Ripoll se acercó a saludarlo.
No tenía ni idea, la verdad, sé que estuvo en Cartagena porque ambos somos de allí y me dijeron que había ido porque la candidata es una gran amiga. Eduardo me dijo que iba a Cartagena de la misma manera que me habría gustado contar con él en la campaña de Alicante. El otro día lo hablé con Joaquín Ripoll y... vamos a ver. Yo le invité personalmente y me dijo que estaba encantado.
¿Cómo vio el proceso de cambio del zaplanismo al campismo?
Yo creo que se ha hecho con los mínimos costes políticos. En el PSOE la sucesión fue traumática. Perdieron las elecciones. Nosotros, lejos de mermarnos, hemos continuado creciendo y no ha sido nada traumático sino al contrario, muy natural. No creo que esto tenga que presentarse como un proceso anormal.
Su sucesor en Defensa dijo en otro día en Alicante, en relación al Yak 42, que a los muertos se les honra con la verdad. ¿Se siente aludido?
En absoluto. Lo que tiene Bono del Yak 42 se lo dejé yo en una estantería con más de seis mil folios en los que estaba todo tan claro como está ahora. La causa del accidente: error humano de los pilotos; las indemnizaciones: todas pagadas, incluso el reaseguro, anticipado por Consejo de Ministros; la atención a las familias, que llevó directamente mi gabinete militar; las quejas: ninguna relativa a la seguridad del avión; la contratación, en la que yo no podía intervenir porque estaba delegada y transferida a la OTAN, más la confirmación de tres autos judiciales de la Audiencia Nacional de dos jueces distintos -Teresa Palacios y Grande Marlaska-, dos del Supremo diciendo que no tengo nada que ver, una sentencia en Zaragoza atribuyendo el accidente a un error de los pilotos, y el dictamen de una Comisión Internacional que determinó el error humano. Así es que, lamentablemente, Bono decidió en un momento determinado cambiar de estrategia y convertir el accidente en un tema electoral y político contra mí.
¿No hubiese sido mejor entonces acudir a declarar en vez de hacerlo por escrito?
Hubiera sido más mediático, que es lo que le gusta a Bono, pero yo no acostumbro a jugar con las cosas serias.
¿Qué les dice a quienes aseguran que de elecciones a elecciones hasta se le olvida dónde está Alicante?
Pues que me hagan un examen. No quiero ponerme chulo pero yo emplazo a quien quiera a que me pregunte por cualquiera de los problemas, de las características, de cualquier comarca alicantina. Tendría que ser indescriptiblemente tonto para después de 17 o 18 años no conocer la provincia hasta el último rincón y no conocer a sus gentes hasta el que pueda ser más adversario político. Es un revival, creo que el PSOE se equivoca, pero no le voy a dar consejos al enemigo, que encima igual los admite.
¿Qué quiere ser de mayor en política?
Ya lo he sido todo. No me duelen prendas decirlo. Ser la tercera autoridad del Estado -presidente de las Cortes- es lo que más me ha gustado. Ser ministro de Defensa es una responsabilidad tremenda, durísima, en la que no te quedan ganas de repetir, y ser diputado por esta provincia ha colmado siempre todas mis expectativas políticas, siempre me han respondido maravillosamente y toda mi vida política la he hecho aquí, por eso tampoco podía dudar cuando me emplazaron a volver a presentarme por Alicante.
¿Qué opina de convertir la inmigración en uno de los ejes de la campaña?
Nosotros hemos sido un pueblo emigrante y ahora tenemos que ser receptores de los inmigrantes. Creo que la inmigración no está regulada y eso no es bueno, ni para el nacional ni para el inmigrante. La creación de bolsas de marginación y guetos es absolutamente contrario a la filosofía que inspira una política de inmigración: derechos humanos, convivencia e integración. Y es eso lo que nosotros queremos salvar con el contrato de integración. No plantearlo en la campaña habría sido irreal. En la calle, en Alicante sobre todo, es un tema que inquieta: el que se le dé una respuesta adecuada. No digo que sea la que cualquier bárbaro quiera interpretar sino la que damos nosotros: contratos de integración, garantías de que tienen trabajo, los papeles en regla... lo está haciendo Francia y Alemania que no son países precisamente xenófobos.