F. J. B.
E
l secretario general de la Asociación Provincial de Promotores de Vivienda y Suelo de Alicante (Provia);, Jesualdo Ros, rechazó ayer que el auge del turismo residencial en la Costa Blanca haya sido el culpable del descenso en el gasto de los turistas que visitan la provincia. Ros apeló a la libertad de mercado, de la oferta y la demanda y subrayó que «hay un hecho claro y es el que cada vez más los turistas que vienen a España y a Alicante acaban por convertirse en propietarios de una vivienda. Por algo será y nadie puede ponerle freno». Ros apeló a la libertad de mercado y «a ley de la oferta y la demanda el derecho a la construcción y venta de viviendas que compran los turistas y que nadie puede cuestionar porque, además, tienen un efecto positivo para toda la economía provincial».
El portavoz de Provia subrayó, por otro lado, que «los turistas que compran una casa se convierten en residentes y, por lo tanto, son los más fieles al tener un vínculo con el destino. El visitante que se aloja en un hotel puede repetir o cambiar de lugar de vacaciones con mucha más libertad. El propietario de una segunda residencia es mucho más fiel». Ros recordó también, frente a las críticas del lobby empresarial Exceltur, «los datos oficiales de la encuesta Egatur del Ministerio de Economía. En el año 2000 en los hoteles españoles se alojaron 32 millones de turistas. Cinco años más tarde, en 2005, la cifra de clientes de los hoteles se mantenía en 32 millones pero España tuvo 55 millones de visitantes. ¿Cuál es el problema Hay un número muy importante de gente que elige las viviendas, por algo será. La culpa no es nuestra».
El secretario general de la patronal de promotores aseveró, por último, que «el gasto turístico no se debe medir por el número de visitantes que eligen una vivienda para alojarse. La Administración y la iniciativa privada debemos mejorar fórmulas para aumentar la rentabilidad de los turistas pero que no nos culpen a los promotores». Ros salía al paso de un informe de Exceltur que revela que el gasto turístico ha caído un 35% en la Costa Blanca en siete años. Los hoteleros ven una relación directa de este hecho con la presión que ejerce la que denominan oferta ilegal de alojamiento, basada en las miles de viviendas turísticas construidas en los últimos diez años en la franja litoral.