ÁFRICA PRADO
M
ia Ramondt lleva dos cursos impartiendo clases de español a 25 mujeres inmigrantes magrebíes en la sede de Comisiones Obreras de Dénia, aunque ella aclara que «no son clases de lengua, sino de costumbres españolas y de cómo adaptarse a la vida en España. Yo también soy extranjera, sigo siendo una forastera, como dicen, y eso ayuda porque puedo contar cómo se puede hacer esa integración».
Mia, de 60 años y natural de Utrech, lleva 22 años afincada en Orba -en Orbeta, para ser exactos- en la misma casa que por primera vez alquiló veinte años atrás «atraida por la vida en la calle, las puertas abiertas y la solidaridad». Socióloga y psicóloga social, ha sido encuadernadora y ha aprendido valenciano con canciones de Raimon y Lluis Llach. Hace años que imparte clases de español a extranjeros de forma particular, pero lleva dos cursos haciéndolo en la sede de CC OO con una subvención del programa CAM Encuentro.
«Al principio los extranjeros que venían aquí eran los típicos turistas jubilados o pensionistas, pero en los últimos años ha ido llegando gente de Ucrania, de Rusia, de Ecuador o de Marruecos», señala la profesora, que también «chapurrea» el árabe y aprovechando esos conocimientos, habló con la responsable del área de la Mujer en el sindicato, Consuelo Navarro, y acordaron institucionalizar la enseñanza del español a las mujeres magrebíes.
«El grupo más necesitado son las mujeres jóvenes con hijos, que no trabajan porque no tienen tiempo ni dinero para dejar a los niños en guarderías», señala Mia, que añade que el éxito del curso es, precisamente, la guardería que han podido instalar con la ayuda de la CAM donde dejar a los niños mientras las madres dan clases por las tardes, tres días a la semana. Eso y su compromiso personal porque incluso a algunas alumnas las recoge en su coche y las devuelve a su casa para que no falten a clase, al igual que en ocasiones ha tenido que ser ella la interlocutora con los maestros de los hijos de sus alumnas.
Mia añade que su grupo está integrado por mujeres «analfabetas y universitarias, que provienen del campo y de la ciudad, y que han pasado de ser mujeres felizmente casadas a inmigrantes». Señala que es fácil establecer un diálogo desde su propia experiencia «de ser extranjera y no católica, les pido que me cuenten sus costumbres, les cuento lo que he hecho yo por adaptarme y así puedes encontrar el puente entre una cultura y otra, porque así lo he hecho yo, aunque yo lo haya vivido desde una posición de fuerza porque las holandesas éramos como diosas hace 30 años».
Temas como la familia, la muerte o la maternidad son algunos de los temas que centran sus clases, para las que Mia no duda en llevar a matronas que confronten con sus alumnas la experiencia del parto. Interesada en la emigración española a Argelia
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muchos de sus amigos son emigrantes
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, prepara con la ayuda de otras mujeres la constitución de la Asociación de Mujeres del Magreb de Dénia.