JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ
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ás de medio centenar de afectados se concentraron ayer frente a la Audiencia Provincial para exigir que se haga justicia y para lanzar una sonora pitada a los acusados. Tras más de catorce años esperando justicia, los afectados aguantaron toda la mañana en la Plaza del Ayuntamiento con pancartas desplegadas y recibieron con abucheos a los ex directivos de la Caja de Alcoy. Más de cinco horas de larga espera para encontrarse con las personas a las que culpan de las pérdidas de sus ahorros. Los momentos de mayor tensión se registraron al final de la mañana cuando abandonó la Audiencia el ex director general de la entidad y su hijo a quienes llegaron a perseguir por varias calles increpándoles y silbándoles. Cuando el ex director general de la Caja de Alcoy, Jesús Llopis, salía del edificio llegó a recibir una colleja de una de las afectadas, aunque la Policía logró evitar que la agresión pasara a mayores porque uno de los agentes contuvo a la mujer agarrándole la mano.
Un pequeño despliegue de funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía fue destinado a la Audiencia para evitar que se produjeran incidentes. De vez en cuando, los agentes pedían a los manifestantes que no se acercaran demasiado a la pared del edificio para evitar que sus pitadas alteraran el desarrollo del juicio. Los afectados no habían podido echarse a la cara a los acusados durante años, ya que, durante la instrucción, siempre salían del juzgado en coche y por la puerta de atrás. Esta vez les tenían el corro preparado a la salida de la Audiencia. Los acusados fueron saliendo en grupos durante las dos horas posteriores al final de la vista. "Si hemos esperado catorce años, podemos esperar unas horas más", aseguraba otra perjudicada. Los penúltimos en salir fueron Jesús Llopis y su hijo, que fueron perseguidos hasta la Explanada por los perjudicados con gritos como "ladrones" y "sois la vergüenza de Alcoy". "Estaban riéndose", decía indignada otra afectada tras verles salir de la Audiencia. La última en marcharse el edificio fue Mercedes Llopis.
Un autobús trasladó a Alicante a un total de 53 afectados, aunque hubo quien optó por desplazarse a la Audiencia en sus vehículos particulares. En el ambiente todavía había indignación por la negativa del Ayuntamiento de Alcoy a subvencionarles el transporte al juicio. "Hay ayudas para otras asociaciones, pero no para nosotros que somos afectados", aseguraba indignada una mujer. Los afectados madrugaron para poder llegar a tiempo de encontrarse a las personas acusadas de dilapidar sus ahorros, sin embargo, los acusados habían llegado antes y pudieron resguardarse de las iras de los querellantes en la sala de vistas. Muchos superaban los sesenta años de edad, pero a pesar de todo aguantaron toda la mañana a pie del cañón con las pancartas desplegadas. Hubo quien se trajo sus sillas para hacer más llevadera la espera. Entre las pancartas que llevaban los manifestantes se podían leer frases como "El ladrón a la prisión", "Necesitamos una sentencia ejemplar", "Queremos nuestro dinero", "El que ha fet el fraude que pague", o "Los afectados de la Caja de Alcoy reclaman justicia".
La sala de vistas apenas tenía capacidad para 35 personas y en el proceso hay más de 1.500 afectados, por lo que el temor de la Audiencia era que se vieran desbordados por una masiva afluencia de público. Finalmente apenas eran ocho las personas que accedieron a la vista, mientras el resto seguía concentrado fuera. El primer receso se hizo a la media hora. Los afectados rodeaban a los abogados o al portavoz del colectivo, Enrique Rodes, para enterarse de lo que ocurría en el juicio. La esperanza de los primeros minutos de que la justicia actuara pronto se transformaba en decepción, al ser informados de que los jueces estaban estudiando la suspensión de la vista. "Tras más catorce años no han tenido tiempo de leerse los papeles", decía irónicamente Rodes. A estas alturas, los manifestantes consideraban una tomadura de pelo un aplazamiento. Al acabar la vista, los perjudicados recibieron con aplausos el anuncio de que el juicio no se suspendía.
La sala vaticina intensas sesiones de mañana y tarde
El tribunal tuvo la intención, una vez resueltas las cuestiones preliminares, de iniciar el interrogatorio de los diez acusados, pero una defensa y la representación de los afectados se opusieron, alegando que el señalamiento era para hoy. El presidente de la sala levantó la sesión, no sin antes avisar de si hace falta habrá sesiones de mañana y tarde -lo que ocurrir ya hoy- y también lunes y viernes, en caso de ser necesario. La jornada de hoy está destinada para el interrogatorio de los diez acusados, lo que puede conllevar una sesión maratoniana, sin que sea desdeñable que pueda acabar por la noche.