A. TERUEL
E
l Instituto Tecnológico del Juguete (AIJU); ha entrado en el control de los productos infantiles no lúdicos con la elaboración de un manual de seguridad en artículos considerados "de puericultura pesada", como sillas, carros, cunas y bañeras para bebés. La guía recoge toda la legislación y normativas de seguridad existente al respecto en la Unión Europea, así como los elementos que han de ser infalibles para que el producto tenga la calidad requerida y los posibles riesgos existentes.
Esta publicación, dada ayer a conocer en Ibi en presencia de la consellera de Industria, Belén Juste, es la primera de una serie que pretende marcar las pautas de seguridad necesarias a los fabricantes de todo tipo de productos relacionados con la puericultura, además de los propios juguetes. El director de AIJU, Santiago Gisbert, explicó que de esta forma se pretende "facilitar el acceso a la gran maraña legal que hay en Europa" sobre esta materia, ya que no existe ninguna ley específica que regule este tipo de artículos. Además, consideró que la información que ofrece puede servir para dar "nuevas oportunidades para trabajar" a los diseñadores", al tiempo que asesora "a las asociaciones de consumidores". No obstante, recalcó que, por encima de todo, convierte al instituto tecnológico en "centro de referencia en la investigación para el desarrollo de productos", aspecto en el que incidió también el presidente del organismo, Germán Sempere.
Por su parte, la consellera alabó la contribución del manual a la "labor diaria de apoyo a hacer la vida de los niños más fácil y segura", y auguró que permitirá que "los profesionales estén a la vanguardia" en prevención de riesgos en estos artículos. Además, hizo hincapié en su "doble utilidad", tanto para que los fabricantes "puedan competir" como para que "el consumidor tenga la confianza de adquirir un producto bien hecho y con garantías", aludiendo también a la marca de seguridad controlada que ha desarrollado AIJU.
Muestra de todos los peligros que se deben evitar
La directora del laboratorio de AIJU, Ana Sánchez, apuntó que el material contiene una muestra de todos los posibles peligros que puede haber para un niño si un producto no tiene la calidad necesaria y que, por tanto, se deben eliminar antes de que el artículo salga al mercado. Entre ellos, citó los de carácter químico, mecánico, de incendio y de escasez de información. El manual repasa todo lo que se debe evitar y muestra también posibles "ensayos" a realizar con el producto, como, por ejemplo, qué puede ocurrir si el niño muerde una funda de goma o el artículo sufre algún impacto.