M. VILAPLANA
A
lcoy vibró ayer con su tradicional Cabalgata de Reyes Magos, que en este 2008 alcanzaba su 123 aniversario, reafirmándose como la más antigua de España. El desfile de Melchor, Gaspar y Baltasar batió récords de público y participación, debido a la coincidencia con la jornada del sábado. Los enviados de Oriente cubrieron su recorrido entre multitudes, dado que además la climatología acompañó para que miles de niños, junto a sus padres y familiares, saliesen a la calle en la noche más mágica.
Con la llegada de la noche, a las seis y media de la tarde, arrancaba en el Camí la comitiva real. Tal y como se esperaba por parte de la organización, fueron alrededor de 1.500 personas las que tomaron parte en el desfile, debido principalmente al fuerte incremento de los integrantes del pueblo. Precisamente este grupo encabezaba la comitiva, junto a las agrupaciones de danzas del Carrascal y Sant Jordi.
En esta ocasión, y tras el preceptivo sorteo, el Rey Melchor estuvo acompañado por los voluntarios del Centre d'Esports; Gaspar, por los militares de la Base de Aitana; y Baltasar, por los integrantes de la Filà Marrakesch. También formaban parte del cortejo los juniors de los grupos Alcoy y Brownsea, que se ocuparon de las legiones de antorcheros y pajes, y las tres bandas de música de Alcoy -Primitiva, Nova y Unión Musical-, acompañando a cada uno de los monarcas.
Como no podía ser de otra forma, los Reyes Magos aparecieron montados en bellos dromedarios, que realzaban sus figuras y le conferían a la noche ese genuino sabor oriental.
La climatología acompañó y miles de alcoyanos acudieron al centro de la ciudad para recibir a los Reyes Magos. La coincidencia con el sábado, además, propició que fuesen numerosas las personas de fuera de Alcoy que se desplazaron para presenciar el desfile, atraídas por su singularidad y enorme tradición. De hecho, una de las principales peculiaridades de la Cabalgata alcoyana es, sin lugar a dudas, el reparto de paquetes. En esta ocasión fueron 436 los pajes que se encargaron de esta tarea, encaramándose a los balcones de las casas con sus largas escaleras para entregar los regalos a los más pequeños.
La Adoración en la plaza de España volvió a ser el momento más brillante merced a un montaje piromusical. Melchor, Gaspar y Baltasar, a los acordes del «Aleluya» de Haendel, se postraron ante el belén viviente, mientras el cielo alcoyano se iluminaba con fuegos artificiales sincronizados al ritmo de la música y una cascada de luz recorría la fachada y el campanario de la iglesia de Santa María.
Pese a que la mayor concentración de espectadores se situó en la primera mitad del recorrido y en la plaza de España, los Reyes Magos estuvieron muy bien acompañados en el resto del trayecto. Las calles San Lorenzo, País Valencià, Alzamora y la Alameda también se encontraban repletas de gente.
Los Reyes Magos prolongarán su estancia en Alcoy durante la jornada de hoy, cumpliendo con las habituales visitas a la residencia de la tercera edad Pintor Emilio Sala, la planta infantil del Hospital Virgen de los Lirios y el geriátrico del Preventorio.