J.LL.A.
L
a puesta en marcha de un nuevo reglamento europeo de control de las sustancias químicas en los productos textiles ha desatado la alarma en este sector. Josep Casas, presidente de la patronal nacional, ha expresado su temor a que la implantación de este nuevo sistema de control suponga un fuerte encarecimiento de los costes, que además podría llevar a las empresas a abandonar la fabricación de determinados artículos, para evitar complicaciones administrativas y gastos. Asimismo, el dirigente empresarial señaló que se podría abrir un nuevo camino a la competencia desleal, ya que los países de fuera de la Unión Europea podrían vender sus textiles en la zona sin tener que cumplir estas normativas.
Este nuevo plan de control de los productos textiles europeos se presenta bajo el nombre de proyecto Reach. La normativa entró en vigor el pasado 1 de junio y obliga a todos los fabricantes a remitir sus productos a un registro comunitario, que está en Helsinki, que es el que tiene que analizar si cumplen toda la reglamentación en materia de seguridad y de salud, antes de dar el visto bueno a su comercialización. El Reach pretende unificar criterios, que antes estaban repartido entre 40 directivas y reglamentos europeos diferentes.
A principios de este mes, representantes del textil español analizaban en Barcelona las repercusiones que este nuevo plan de control puede tener sobre el sector. En su intervención, el presidente de la patronal mostró su pesismismo, señalando que todos los subsectores de la cadena textil se verían afectados por un incremento importante en los costes. Asimismo, Josep Casas expresó su temor a la competencia foránea, indicando que «productos acabados en otro lado entran con total impunidad a Europa sin cumplir con las normativas vigentes». Asimismo, añadió que «estamos afectados por la globalización, en la que no todos jugamos con las mismas reglas. Nos sentimos desprotegidos».
Aunque todo el sector textil ha mostrado su apoyo a este plan para proteger la salud de los usuarios y destacar las buenas prácticas, existe un fuerte temor a las consecuencias que pueda tener su desarrollo. Las empresas estáb obligadas a realizar un doble trabajo antes de presentar sus productos ante el registro comunitario: por una parte, han de efectuar análisis y por la otra, han de hacer complicados trámites administrativos. Hay que señalar como ejemplo que inicialmente se prevé registrar un total de 2.700 sustancias químicas diferntes. Hasta finales de 2008, los fabricantes tienen de plazo para suministrar a las autoridades europeas toda la información sobre sus productos.
Aunque el endurecimiento de los controles químicos afecta a toda la industria textil, tendrá una especial incidencia en subsectores como los tintes y los acabados, con una gran implantación en Alcoy y en las localidades de El Comtat. Las sustancias químicas juegan un papel central en el proceso productivo de estas empresas.