M. VILAPLANA
S
alvador Miró Sanjuán, un hombre que había dedicado su vida a crear ilusión con los juguetes, fallecía a los 63 años de edad justo el día de Navidad. La multitud que acudió a su entierro la jornada siguiente daba fe de la dimensión de esta personalidad, que había hecho de la pasión por Ibi y por el sector juguetero el objetivo de toda su actividad.
Su primera actividad laboral fue en la empresa juguetera Rico, de donde pasó posteriormente a dirigir la Cooperativa Agrícola de Ibi. En 1973 fue nombrado concejal y en 1976 accedió a la Alcaldía. Tres años después ganó las primeras elecciones democráticas como cabeza de lista por la UCD, emprendiendo importantes actuaciones en infraestructuras hidráulicas, logrando el instituto e impulsando la casa de cultura y el primer polígono del municipio. Dentro de su actividad política, llegó a ser conseller sin cartera en el Consell de Albiñana y a ostentar las competencias de Turismo en el de Monsonis.
Posteriormente, en 1991, los fabricantes jugueteros depositaron su confianza en Salvador Miró, nombrándolo presidente de la Asociación Española de Fabricantes, cargo que desempeñó de forma ininterrumpida hasta su fallecimiento.
Durante su mandato se implicó activamente en la creación de la federación europea del sector, ocupando cargos destacados tanto en la patronal comunitaria como en la internacional. Además, se integró en órganos directivos de las ferias de Alicante y Valencia, y jugó un papel decisivo en la creación del Instituto Tecnológico del Juguete (AIJU);, con sede en Ibi. También presidió la Fundación Crecer Jugando, entidad benéfica dirigida a promocionar los valores didácticos de los juguetes, que también está implicada en acciones humanitarias para los niños del tercer mundo.
Salvador Miró, merced a su dilatada e intensa actividad, ha dejado tras de sí una profunda huella, y un año después de su muerte sus aportaciones siguen presentes. Su hija Cristina destaca que emocionada «su pasión siempre fue Ibi y la industria de su pueblo, a los que llevaba en el corazón y por los que luchó con toda su alma. Él, además, siempre se mostraba como era y decía las cosas como las pensaba, pero quien lo conocía lo quería».