C. CHORDI
C
on la obertura de la ópera Fidelio de Beethoven arrancó el último concierto de la gira con la que Lorin Maazel, al frente de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, puso fin a su gira en el Teatro Calderón de Alcoy en la tarde de ayer.
Con el aforo completo, el recién inaugurado teatro, acogió uno de los conciertos más importantes del año, pues no es muy frecuente que un director de esta categoría abandone su tarima del Palau de les Arts de Valencia para realizar un «tour» por los teatros de la Comunidad. Un «concierto de lujo», así lo definió la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alcoy, Rosa Sánchez, quien considera que los alcoyanos tienen una oportunidad única para disfrutar de un concierto de estas características. El Ayuntamiento obsequió al director con un libro de la historia de Alcoy y varios compactos de música festera.
El programa del concierto sinfónico fue un recorrido por obras musicales de autores universales como el «Fidelio» de Beethoven, «Il Barbiere di Siviglia», de Rossini, «Lucia di Lammermoor», de Donizetti, y «Salome», de Richard Strauss.
A esta especial cita con la música no faltó la consellera Trini Miró, ni el secretario autonómico de Cultura, Rafa Miró, quienes no perdieron detalle desde el patio de butacas. El alcalde de Alcoy, Jorge Sedano, acudió también al Teatro Calderón, y disfrutó del concierto junto las más de 700 personas que llenaron el aforo.
Las entradas anticipadas para el concierto se agotaron a las pocas horas de estar a la venta, como también se agotaron las que dejaron para la taquilla que se abrió a las 17.30 horas de ayer.
La Orquesta de la Comunidad Valenciana finalizó ayer en Alcoy una gira que les ha llevado por Torrevieja, Paterna y Xàtiva. Con estos conciertos sinfónicos, el Palau de les Arts da la oportunidad a los ciudadanos de apreciar las excelencias de unos de los mejores directores musicales de todos los tiempos, Lorin Maazel, así como de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, con los cantantes que iban a protagonizar la ópera de «1984» del propio Maazel y que se tuvo que cancelar en el Palau de les Arts debido a las inundaciones.