J.LL.
U
na banda, formada por cinco encapuchados, intentó robar en la madrugada de ayer en una empresa de Tibi, tras reducir con agresiones a un vigilante jurado y mantenerlo amenazado con un hacha. El grupo se tuvo que dar a la fuga sin completar el robo, por que perdió mucho tiempo en estas acciones y se acercaba la hora de la apertura de la fábrica.
Según señalan fuentes bien informadas, los ladrones entraron en la fábrica tras practicar un butrón en el techo del edificio, situado en el casco urbano de Tibi. Una vez en el interior, procedieron a desactivar las alarmas, dirigiéndose posteriormente a uno de los despachos, en el que estaba la caja fuerte, que intentaron reventar infructuosamente.
Un vigilante nocturno de la empresa advirtió que una de las puertas de los despachos estaba forzada, intentando dar la alarma. Los ladrones lograron interceptarlo antes de que saliera del edificio y lo tiraron por escaleras. Posteriormente, cogieron al hombre y lo metieron en un despacho, amenazándole con cortarle la cabeza con un hacha de gran tamaño. Mientras el guarda permanecía inmovilizado, los ladrones intentaban forzar la caja fuerte de la empresa, para llevarse el dinero de su interior.
Dado que el tiempo corría y se acercaba la hora de inicio de la actividad en la empresa, los ladrones decidieron finalmente darse a la fuga sin completar el robo. Una vez libre de sus captores, el guarda jurado se dirigió a las dependencias de la Policía Local de Tibi, en donde denunció los sucesos. De inmediato, se montaron controles en las carreteras, pero no fue posible detener a esta banda.
Fuentes bien informadas han señalado a este periódico que se trataba de un grupo de delincuentes altamente profesionalizado, posiblemente de nacionalidad rumana. Asimismo, todo parece indicar que antes de llevar a cabo la acción delictiva, habían sometido a la empresa a un intenso proceso de vigilancia, con el fin de ver cuál era el mejor momento para el asalto.
La comarca de la Foia de Castalla se ha convertido en los últimos años en el objetivo de los ataques de este tipo de bandas especializadas en robar en edificios industriales. El espectacular crecimiento de los polígonos y el hecho de que estas áreas industriales estén lejos de los cascos urbanos ha favorecido este tipo de delitos.
Ante esta situación, los empresarios de localidades como Ibi, con grandes zonas industriales en el extrarradio, han optado por montar sistemas de seguridad privada, con el fin de asegurarse un mínimo de vigilancia y disuadir a los posibles asaltantes de fábricas.