M. CANDELA
L
a plantilla de TUASA denunció ayer, a través de sus representantes sindicales, el deterioro que está sufriendo el servicio de autobuses de Alcoy, por la falta de medios y personal, lo que conlleva que sean «incumplibles» las frecuencias de paso que fija la empresa.
Primero ante los grupos de la oposición -el gobierno del PP no acudió- y luego en una comparecencia pública en la sede de CC OO, los trabajadores explicaron que «hasta en 17 ocasiones» se han dirigido a la empresa para pedirle que «proceda a dotar de más tiempo al servicio dada la imposibilidad de cumplir el horario impuesto». En concreto, se aduce que la frecuencia de 10 minutos de la Línea 1 es de entrada de 13 y en realidad en muchos ocasiones
Aparte, la plantilla argumenta que TUASA -empresa del grupo Subús- utiliza en Alcoy para los transbordos máquinas «desechadas por el servicio de autobuses de Alicante», lo que provoca que en muchas ocasiones no funcionen o lo hagan por partida doble, de manera que «el usuario paga dos veces. Esto es algo que ocurre a menudo», señalaron los portavoces Melchor Galiano, Carlos Bardisa y Camilo Espí.
Aparte, los conductores han reclamado a la empresa que dé preferencia a los autobuses en el carril bus, debido a que «somos la única ciudad de España» que lo otorga a los vehículos particulares. En este caso, la empresa les ha contestado que está en trámite con la Policía Local, pero el personal cree que es urgente resolverlo «porque se han producido varios accidentes» a consecuencia de frenazos, que han derivado en caídas de usuarios.
Igualmente, los representantes de la plantilla han solicitado también por la vía de urgencia una solución para un problema suscitado en los últimos meses, como consecuencia de la creación del mercadillo de Batoy: la presencia masiva de peatones en los túneles de la explanación del ferrocarril por los que pasan los autobuses. «Esto entraña un grave riesgo para la seguridad de peatones y usuarios», afirman, motivo por el cual se ha pedido una solución a la empresa, que nos ha dicho que está en manos del Ayuntamiento «y que circulemos despacio. Aunque lo hacemos, algún día se caerá alguien y habrá una desgracia; entonces, se pondrá una solución».
Los trabajadores descartan por el momento movilizaciones, debido a que irían en contra de los propios usuarios.