J.LL.A.
L
a Unión Europea ha descartado totalmente la posibilidad de prorrogar hasta finales de 2008 las restricciones a las importaciones de textiles chinos, que quedarán totalmente liberalizadas a partir del próximo ejercicio. Las autoridades comunitarias rechazan una propuesta realizada por la patronal española, aunque sí negocian con el país asiático el mantenimiento de sistemas de control sobre un grupo de una decena de productos, con el fin de poder seguir anticipadamente la evolución de la entrada de producto.
El pasado mes de junio, tal y como informó este periódico, el presidente de la patronal nacional del textil español anunciaba el inicio de gestiones para conseguir una prórroga en las limitaciones a la entrada de productos chinos. Hay que recordar que el acuerdo de 2005 liberalizaba totalmente el comercio entre el gigante asiático y la UE, manteniendo restricciones sobre determinados artículos hasta finales de este año.
A la hora de justificar esta petición, el dirigente empresarial señalaba que los Estados Unidos mantendrán las medidas de protección hasta finales de 2008. Esta diferencia de trato, según los empresarios, podía provocar un auténtico alud de textiles chinos sobre los mercados europeos, ya que las empresas asiáticas buscarían en la UE salida para su producción. Los empresarios españoles llegaban a mantener reuniones con el ministro de Industria y con las patronales comunitarias. Estas gestiones finalmente no han fructificado.
Nuevo avance
La decisión de la UE de no prorrogar las limitaciones, significará un nuevo avance para la entrada de textiles chinos en Europa. En este sentido, hay que recordar que el país asiático ya se ha convertido en el primer proveedor textil de España, desplazando a Italiana. Durante el año pasado los españoles compraron textil chino por valor de 1.800 millones de euros y las ventas de este tipo de artículos han crecido un 50% desde que en el año 2005 se iniciara el proceso de apertura total de las fronteras comerciales.
Esta evolución ha tenido unas consecuencias nefastas sobre la industria textil española, que viene perdiendo una media de 20.000 puestos de trabajo al año. El estancamiento de las exportaciones y la consiguiente ralentización de la producción han provocado el cierre de numerosas empresas.