M. VILAPLANA
L
a Policía Local y la Comisaría de Alcoy, así como los efectivos del Seprona, han intensificado la vigilancia en el término municipal ante las sospechas de intencionalidad de los incendios forestales de la semana pasada. Este es el caso del último de ellos, registrado el sábado en la Sierra de Mariola, en que todos los indicios apuntan a que fue provocado.
Alcoy registró la semana pasada una oleada de incendios. El primero, atribuido a la posible negligencia de un grupo de niños, se registraba el martes en Sol i Camp, ardiendo 2,5 hectáreas de cultivos abandonados. El segundo tan sólo un día después, en Sant Benet, quemándose 3.000 metros cuadrados de matorrales tras detectarse la presencia de un vehículo sospechoso. El viernes volvían a arder 2.500 metros también de matorral en la Beniata, sin que se haya aclarado el origen del fuego, y el sábado se quemaban otros 400 metros cuadrados de superficie forestal en el Barranc del Cint, en plena Sierra de Mariola. En este último caso, y dado el lugar en que se iniciaron las llamas, todos los indicios apuntan a que fue provocado.
Ante este cúmulo de sucesos, el concejal de Seguridad Ciudadana, Javier Castañer, explicaba ayer que tanto la Policía Local como la Comisaría han intensificado la vigilancia, con la colaboración además de los agentes del Seprona. También los vigilantes de la Conselleria de Medio Ambiente, así como los voluntarios que trabajan en el término municipal, se encuentran en estado de alerta.
El portavoz municipal del Bloc, Paco Blay, insistió ayer en la necesidad de que el Ayuntamiento elabore un manual de catástrofes y que sea distribuido posteriormente a los ciudadanos para que sepan cómo actuar en caso de incendios, terremotos, lluvias intensas o nevadas, entre otras cuestiones.
Blay recuerda que esta propuesta del Bloc fue aprobada por el pleno del Ayuntamiento en enero de 2005, y todavía no se ha llevado a la práctica. El portavoz nacionalista destaca que los incendios registrados en los últimos días, «casi en el interior de la ciudad y muy cerca de lugares de residencia», han vuelto a poner en evidencia la necesidad del manual. También el terremoto del pasado domingo en Ciudad Real incide en esta cuestión.
Blay considera que es el Ayuntamiento el que debería elaborar y difundir el manual, en colaboración con Protección Civil, Cruz Roja, Policía, Bomberos y Sanidad. En el mismo, añade, tendría que quedar recogido un paquete de medidas de comportamiento imprescindibles, para que los vecinos puedan actuar de manera correcta y faciliten la labor de los agentes en caso de emergencia.