Un viaducto de pura adrenalina

Decenas de personas se citan los fines de semana en el Pont de les Set Llunes para practicar «puenting»

07.06.2016 | 00:32
Un viaducto de pura adrenalina
Secuencia del salto de Sofía, una colivenca a la que se lo han regalado por su cumpleaños.

Emoción en la vía verde de Alcoy. Una descarga increíble de adrenalina. Esa es la sensación que sienten los que practican «puenting» en uno de los escenarios más solicitados de España: el Pont de les Set Llunes. Los saltos se llevan a cabo a través de empresas especializadas.

El «puenting» es una modalidad deportiva que consiste nada más ni nada menos que en saltar desde alturas impresionantes y no aptas para aquellos que tienen vértigo con el amarre de una cuerda que impide la colisión con el suelo. Y en este marco, el Pont de les Set Llunes, en la vía verde de Alcoy, es uno de los escenarios más demandados a nivel nacional e internacional.

El «puenting» se ha convertido en una de las modalidades de los llamados deportes de aventura que más éxito están teniendo, sobre todo para aquellos que lo que buscan son sensaciones fuertes. La modalidad se ha extendido por toda España, aunque uno de los escenarios más veteranos y también más solicitados se encuentra en la antigua explanación de ferrocarril entre Alcoy y Alicante. Se trata, en concreto, del Pont de les Set Llunes, un tremendo y espectacular viaducto situado en término municipal alcoyano, en el trazado de la vía verde que enlaza el barrio de Batoy con el polideportivo Francisco Laporta.

Los saltos se llevan a cabo a través de empresas especializadas, y aunque en los últimos tiempos acuden de forma puntual algunas empresas foráneas, la más veterana en el Pont de les Set Llunes es la alcoyana Outdoor, que lleva realizándolos desde hace nada menos que 20 años. Uno de sus responsables, Paco Alfaro, explicaba que «nos llega gente de toda España, incluso del extranjero, atraída por las posibilidades que ofrece este puente, con alturas que van desde los 30 metros, donde realizamos el "puenting", hasta los 50, donde se practica una variante denominada "bungee jumping"».

El «puenting», en concreto, consiste en un salto al vacío, en que la persona que lo practica está amarrada a una cuerda. La caída tiene un efecto péndulo, dado que el deportista salta justo por la parte contraria del lugar en el que se encuentra anclada la cuerda, lo que provoca que se balancee por debajo del puente. «Se puede practicar amarrado a la cintura o a los pies. En nuestro caso lo hacemos por las piernas, que es donde están los músculos y los ligamentos más potentes de las personas, lo que consideramos que evita lesiones», señalaba.

En lo que respecta al «bungee jumping», se trata de una variante del «puenting», pero que transmite sensaciones más poderosas si cabe. Y es que en este caso las cuerdas se sustituyen por unas gomas elásticas, lo que provoca un efecto rebote en plena caída libre.

Paco Alfaro destacaba la seguridad de estas prácticas deportivas. Según sus palabras, «nosotros no jugamos con ningún riesgo real. Todos los materiales que utilizamos están patentados y homologados, y las personas que se lanzan por el puente no llegan a acercarse realmente al suelo. En el "bungee", por ejemplo, contamos con un limitador de 39 metros, con lo que la base del puente se queda a 11».

La empresa, además, tiene todos los seguros en regla, y lo único que se les hace firmar a las personas que saltan desde el puente es un folleto en el que, destaca Alfaro, «declaran cuestiones como no tener problemas de corazón, ni lesiones en los pies o las caderas. Además, nosotros somos licenciados en educación física y personas, como no podía ser de otra forma, totalmente responsables».

Respecto al perfil de la gente que decide lanzarse al vacío, el representante de Outdoor señalaba que «es muy variada, pero normalmente va de los 18 a los 40 años. También alguna vez ha venido algún menor, pero con el permiso expreso de los padres».

Y lo que buscan, según Paco Alfaro, son «sensaciones, una descarga de adrenalina rápida, porque en definitiva, el salto es un momento, pero repleto de intensidad».

Sofía Berenguer, de Onil, es un ejemplo de ello. Acaba de cumplir 17 años y su hermana Raquel y sus padres le han regalado un salto de «puenting» con motivo de su cumpleaños. «Me he enterado cuando hemos doblado la curva viniendo en coche y me he tropezado con el Pont de les Set Llunes», manifestaba moderadamente nerviosa antes de lanzarse al vacío.

Después llega el momento de mayor intensidad. Cuando tras ser adecuadamente amarrada se sienta en la barandilla con el abismo a sus pies. El responsable de la empresa intenta no dar margen a la duda y con voz decidida y fuerte inicia la cuenta atrás desde el número tres. Al grito de «Ya!» Sofía se lanza con un grito desgarrador que, sin embargo, se corta casi de inmediato.

Ya de vuelta a la plataforma del viaducto no duda en calificar la experiencia de «impresionante. Se me ha cortado la voz de la emoción, pero creo que vale la pena y que repetiré».

Anna es otra de las personas que se atreven con ello. Está confeccionando junto a su amiga Elisa una web denominada Microaventuras CV, compartiendo experiencias propias en deportes de aventura. A la primera se lo piensa y se sale de la barandilla sin saltar, pero a la segunda lo consigue y el resultado es «alucinante».

Dos ejemplos de los muchos que, sobre todo los fines de semana, se suceden en el Pont de les Set Llunes, y además con la expectación de los cientos de usuarios de la vía verde.

Precisamente, la habilitación de la vía verde de la explanación del ferrocarril en 2000 ha disparado la utilización de esta zona y, de forma añadida, la popularización del Pont de les Set Llunes.

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