Fontilles, la última leprosería de Europa

En el Día Mundial de la Lepra, la Fundación Fontilles avisa de que se detectan en el mundo 600 casos nuevos al día

02.02.2016 | 02:13
El director médico del sanatorio de Fontilles, José Ramón Echevarría (d), y el director del laboratorio del centro, Pedro Torres (i)

Se llama Encarnación, pero es un nombre ficticio. No quiere fotos, no es un problema de timidez y sí del incomprensible estigma que todavía hoy pesa sobre su enfermedad: la lepra.

Natural de Jaén, es uno de los 29 pacientes con secuelas que aún residen en el sanatorio de Fontilles: la última leprosería de Europa, que EFE ha visitado con motivo del Día Mundial de esta patología, 31 de enero.

Levantada por los jesuitas en 1909 en el privilegiado valle de Laguar, en la década de los 40/50 llegó a tener hasta 400 pacientes.

A Encarnación, de 88 años, le dejó su novio cuando supo de su dolencia.

Guapa y coqueta, en Fontilles volvió a encontrar el amor y se casó con un hombre que acabó sus días en silla de ruedas por las secuelas de la enfermedad: "Está enterrado aquí. Deseo morir para irme con él" .

No quiere que sus vecinos de la ciudad en la que reside a temporadas, junto a su hermana, sepan del transcurrir de sus días en este centro de referencia nacional e internacional, a cuyo laboratorio llegan las muestras de toda España y donde también se analizan algunas de aquellos países de Asia, Africa y América donde trabaja la Fundación Fontilles.

Una muralla de tres kilómetros de largo, tres metros de altura y 50 centímetros de ancho fue levantada en 1923 para acallar los temores de los vecinos de pueblos aledaños: creían que los gérmenes de la lepra que trasladaba el viento dañaban sus cosechas. En contra de la creencia popular la lepra presenta un escaso contagio.

Abilio, 73 años y natural de la zona, conoce desde su infancia esta muralla y lo que es la enfermedad de Hansen (lepra). Con la seguridad del que se sabe curado desde hace muchos años se deja fotografiar y cuenta de un tirón su historia:
"Mi abuelo vino a Fontilles en el año 1951, y mi madre en sus visitas le cogía la medicina para que yo también la tomara porque me salieron manchas. A los 13 ya trabajaba en la obra y "caí enfermo con mucha fiebre".

Empezó entonces un peregrinar de médicos que no daban con la dolencia, y la madre callaba para evitar que su hijo sufriera el estigma.

Desde 1982 existe un eficaz tratamiento, que consiste en la combinación de tres fármacos: dapsona, rifampicina y clofacimina, que cura al paciente en un periodo de entre seis y doce meses.

Con 16 años fue ingresado en Fontilles, asegura que se curó pronto y se volvió al pueblo, se sacó el carné de conducir y tuvo camión propio. Se casó con una turista alemana, con la que tuvo un hijo, y le ha dado un nieto.

"Las pasadas Navidades se murió la mujer, y para no estar solo me vine a Fontilles". Hoy busca novia: "Ponme en el facebook a ver si encuentro esposa y te invito a la boda".

José Ramón Echevarria, el director médico de Fontilles recuerda que los últimos datos oficiales (2014) hablan de diez nuevos casos notificados en España.

Natural de Vitoria, pisó por primera vez el sanatorio en 1986 con un grupo de voluntarios, y luchó contra la lepra durante años en el Mato Grosso, en Brasil.

Este país, es hoy el segundo con más casos nuevos (31.064 en 2014). El primero es India (125.785)y el tercero Indonesia (17.025).

Echevarría es una autoridad de esta dolencia junto al director del laboratorio de Fontilles, Pedro Torres, quien recibe entre 150 y 200 muestras al mes para analizarlas.

El problema, apuntan ambos, es que hay pacientes que presentan síntomas muy benignos y los médicos no sospechan siquiera que puede tratarse de esta dolencia, y si no se trata a tiempo puede ocasionar lesiones progresivas y permanentes en la piel, los nervios, las extremidades y los ojos.

Con ocasión del Día Mundial de la Lepra, la Fundación Fontilles recuerda que cada día se detectan en el mundo 600 casos nuevos, 55 en menores de 14 años.

La lepra es una enfermedad crónica, de origen bacteriológico, causada por el bacilo Mycobacterium leprae, descubierto en 1873 por el científico noruego Hansen.

Puede atacar al ser humano a cualquier edad y a ambos sexos por igual, y aunque el periodo de incubación dura entre 3 y 5 años, los síntomas pueden tardar en aparecer hasta 20 años.

Su transmisión se realiza a través de minúsculas gotas expulsadas por la nariz y la boca, pero el contagio solo se produce al convivir con el afectado en condiciones de hacinamiento, mala alimentación y falta de higiene.

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