M. VILAPLANA
Las 92 personas que quedaron atrapadas en el hotel Xorret de Catí de Castalla desde el mediodía del domingo hasta ayer a causa de la nieve vivieron una auténtica aventura, en la que los gestos de solidaridad se sucedieron uno tras otro. Clientes habituales del establecimiento hostelero no dudaron a la hora de colaborar con los empleados a atender al resto de personas que tuvieron que quedarse a pasar la noche ante la imposibilidad de abandonar el paraje por carretera. Asimismo, la Guardia Civil, con vehículos todoterreno, trasladó en la mañana de ayer al hotel pañales para algunos bebés, así como medicación para un niño que padece una dolencia del corazón.
El gerente del hotel, Javier Cuchillo, explicaba que la previsión del hotel para la noche del domingo en cuanto a clientes era "prácticamente cero", por lo que el personal se tuvo que multiplicar para atender a los presentes, así como "algunos clientes habituales, que no han dudado en echarnos una mano con la cafetería y otras necesidades".
El hotel tuvo que improvisar cenas y ayer pudo ofrecer los desayunos "gracias al panadero, que ha subido a pie a primera hora, cuando todavía no se podía circular por la carretera, para abastecernos". La caminata con las barras a cuestas fue de más de dos kilómetros, el tramo que estaba totalmente impracticable a causa de las placas de hielo.
Una de las principales preocupaciones era la veintena de niños que habían quedado atrapados junto a sus padres, seis de los cuáles eran bebés. En este sentido, Cuchillo también tuvo palabras de agradecimiento para la Guardia Civil, "ya que nos han subido con vehículos todoterreno pañales, leche, e incluso un medicamento para uno de los bebés".
La mayor parte de los presentes manifestaban haberse sentido bien atendidos en el hotel, aunque algunos se quejaban de que "tratándose de una emergencia, al menos podrían haber dejado de cobrar lo de los niños". También había alguna protesta por carencias en la calefacción, lo que obligó a sacar mantas.
El gerente insistió en que el hotel no tenía previsión de recibir tal cantidad de clientes, y respecto al precio, señalaba que "es muy barato, sólo 35 euros por habitación con desayuno, y además había gente que no tenía dinero ni tarjeta, y no hemos tenido inconveniente en que se queden y vengan a pagar más adelante".
Por lo demás, el malestar de muchos de los presentes se centraba en la tardanza en la actuación de la máquina quitanieves, lo que propició que muchas personas no pudieran ayer ir al trabajo y que los niños se perdieran las clases del colegio.