C. SERRANO
Los vecinos del centro histórico de Castalla llevan años viviendo entre ruinas y suciedad. El Ayuntamiento, por su parte, ha ido tapiando las puertas y las ventanas de las casas abandonadas, evitando, de este modo, que sean ocupadas, pero fomentando que poco a poco vayan cayendo. Ante esta situación, los vecinos afectados han decidido rebelarse, y la primera medida que han tomado, tras la reunión que mantuvieron la semana pasada, ha sido recoger firmas para pedir que "este importante espacio reciba las inversiones y atenciones necesarias", así como reivindicar "la revitalización y conservación" del barrio.
"Nuestro centro histórico guarda una parte muy importante de un patrimonio cultural y sentimental al que no nos podemos permitir dar la espalda y enterrar entre los escombros de la indiferencia". Así empieza el manifiesto que han escrito los vecinos de este barrio que ya han emprendido una campaña de recogida de firmas con el objetivo de conseguir que se invierta en esta zona de la población, así como que se revitalice y conserve, según explica el presidente del colectivo, Alfons García.
Entre un 40 y un 50 por ciento de las casas del casco antiguo de Castalla se encuentran en "condiciones penosas", algunas de ellas han caído, pero muchas otras "no tardarán en hacerlo", señala el asesor de los vecinos del barrio, Eugenio Raúl Alós, quien, además, hace hincapié en que "cuando una vivienda cae pone en peligro los inmuebles colindantes; es el efecto dominó", apunta.
El colectivo denuncia el hecho de que el Ayuntamiento tapie las casas abandonadas para que no sean ocupadas, puesto que, de este modo, "están fomentando que, a corto o largo plazo, acaben cayendo, y como consecuencia estén en peligro las del alrededor", según indica Alfons García. Pero, además, los vecinos aseguran vivir en condiciones de insalubridad, puesto que entre las ruinas de las casas derruidas se puede ver grandes cantidades de basura. En este sentido, Alós matiza que "se trata de vertederos urbanos incontrolados que los único que generan son cucarachas y ratas del tamaño de un conejo".
En la calle Racó de Penyetes, situada en dicho barrio, hay un enorme solar en el que cayeron varios inmuebles y en el que se hace evidente la suciedad que denuncian los vecinos. Justo arriba de estas ruinas hay un parque infantil que, según indica García, "se inauguró para las elecciones de 2007" y ahora, tres años después, "han tenido que colocar una valla porque con el derrumbamiento de estas casas está en peligro". En este sentido, Alós destaca que "en este solar se iban hacer 22 viviendas, pero aún no se ha iniciado el proyecto".
El presidente de la asociación de vecinos, Alfons García, y el asesor de los vecinos, Eugenio Raúl Alós, aseguran que "la inversión en esta zona es cero, igual que la conservación de patrimonio" y ambos han hablado del deterioro de los palacetes de la calle Mayor, espacio en el que también se encuentra la casa natal de Enric Valor y que "también está muy dejada y estropeada" lo que "demuestra una falta de apego tanto al escritor como a su obra", lamentan.
El barrio carece de aparcamientos
El presidente de la asociación de vecinos, Alfons García, asegura que la falta de zonas de aparcamientos es otro de los inconvenientes con los que se encuentran en el casco antiguo. Tanto García como el asesor del colectivo, Eugenio Raúl Alós, están convencidos de que "en lugar de hacer parques que no sirven para nada, deberían de aprovechar algunos de los solares para hacer aparcamientos", puesto que, aseguran, sería una de las medidas con las que "lograrían que más gente viniera a vivir al centro", además de reparar el resto. c. s.