Historia reciente.
La alarma cundió en los últimos días de junio de 1996. Los técnicos municipales detectaron unas grietas en las bóvedas del cauce del río en el Benisaidó, justo debajo del relleno de tierras de la vaguada que se había habilitado a mediados de los años ochenta para desdoblar la travesía de la N-340 en Alcoy.
Fomento efectuó una reparación de urgencia, que incluyó la colocación de 1.000 puntales metálicos en las bóvedas, una labor de la que, además, se hizo cargo económicamente, según declaró en su momento a este diario el entonces concejal de Obras, Juan Antonio Fernández Vila.
La precariedad de las bóvedas y la vaguada, sin embargo, llevó a Fomento a realizar un estudio más exhaustivo, del que determinó la necesidad de retirar el relleno de tierras y sustituirlo por un puente, con el fin de dar más estabilidad a la zona, a pesar de que no se le consideraba directo responsable del deterioro de las bóvedas. También se aseguró por entonces -entre unas cosas y otras han transcurrido 14 años- que no había peligro inminente.
En este contexto, el Ayuntamiento encargó y pagó, con un coste de 18 millones de pesetas y para agilizar el proceso, el diseño de un puente, que efectuó el arquitecto Javier Manterola. Este técnico planteó un original puente cubierto que tendría una longitud total de 200 metros, de los que 132 corresponderían a la plataforma y el resto, a los estribos, que obligarían a efectuar una obra de cierta importancia. El coste de la construcción, que carecería de pilar central, sería de 929 millones de pesetas y se empezaría a acometer, según los planes iniciales, a mediados de 1999.
De la previsión a la realidad, ha mediado un abismo, pues en 2010 Fomento afirma que "no tiene prevista la construcción de ningún puente en la N-340 a su paso por Alcoy", según reflejaba recientemente una respuesta parlamentaria al diputado Miguel Peralta, quién aprovechaba para reiterar el "abandono" al que el Gobierno central tiene sometido a Alcoy. No obstante, el diputado señalaba que el proyecto había sido "encargado y sufragado" durante el gobierno de José María Aznar. La información municipal original apuntaba que el dinero había sido desembolsado por el municipio para agilizar el proceso.
Desde el otro lado, como comentaba el diputado del PSOE Amando Vilaplana, se responsabiliza al alcalde Jorge Sedano y a su gobierno por no haber efectuado gestión alguna en torno a este proyecto. "A Sedano en el ministerio de Fomento, ni le conocen", ha subrayado en más de una ocasión.
La realidad es que desde Fomento se argumentó, quizá con buen criterio, que la hora de la realidad para este proyecto sería el momento en que estuviese terminada la variante de Alcoy, algo que a finales de los noventa se consideraba "inminente" y que ha acabado demorándose hasta diciembre. Esta concepción se justificaba en que la cuestión de la vaguada no presentaba un riesgo inminente y en que para el tráfico interno en la ciudad sería mucho más sencillo acometerlo cuando hubiese una densidad de tráfico mucho menor.
En teoría, por último, el gobierno local proyecta también remodelar la calle Entenza, prolongación de la vaguada, antes de la cesión de la travesía de la N-340, pero, por ahora, Fomento solamente considera como tal la Alameda. Nueva fuente de conflicto.