M. CANDELA
Monseñor Sanus ya descansa en paz, en la nave central, a pocos metros del altar de la Parroquia de San Mauro. Es un privilegio de prelados, como explicó durante la plática el arzobispo de Valencia Carlos Osoro, que presidió el funeral: un obispo puede ser enterrado en la iglesia en que fue bautizado. Así, el féretro de Rafael Sanus Abad, obispo emérito de Valencia, alcoyano de convicción, fue depositado al mediodía de ayer en una tumba excavada en el templo, ante la mirada de sus familiares y de centenares de amigos, y mientras la Primitiva tocaba la marcha mora "Tarde de abril", de Amando Blanquer.
El obispo Sanus, como se informó en la edición de ayer, falleció de forma repentina sobre la medianoche del jueves en su casa de Valencia -heredada de sus padres y en la que residía habitualmente-, a los 78 años de edad. El próximo 29 de agosto, pocos días después de su querida fiesta de la Virgen de los Lirios, habría cumplido los 79. El mismo viernes, al mediodía, el Palacio Arzobispal de la capital de la archidiócesis acogía la capilla ardiente y, por la tarde, la Catedral de Valencia acogía un funeral.
El féretro fue trasladado la misma noche hasta Alcoy, habilitándose una nueva capilla ardiente en la Parroquia de San Mauro, tanto el propio viernes como en la mañana de ayer; asimismo, se preparaba la fosa en la nave central en la que el prelado iba a ser sepultado.
El tránsito de clérigos en el entorno de la Parroquia de San Mauro fue incesante, pues no en vano para el funeral se congregó alrededor de un centenar de párrocos, a los que hubo que sumar el arzobispo de Valencia Carlos Osoro; el obispo de Lleida y presidente de la comisión de medios de comunicación de la Conferencia Episcopal, Juan Piris; el obispo de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil; el de Huelva, José Vilaplana, natural de Benimarfull; y, por último, los dos auxiliares de Valencia, Esteban Escudero y Enrique Benavent.
"La Primitiva ha pedido tocar en el funeral", explicaron fuentes de la familia, por lo que, antes de comentar el acto religioso, el ataúd fue llevado hasta la puerta del templo, mientras, en el exterior, la Primitiva interpretaba "Aleluya", también de Amando Blanquer. Todo quedaba entre alcoyanos ya fallecidos y amigos que habían residido buena parte de su vida en Valencia.
A las 11 en punto, dio comienzo el funeral, con la iglesia abarrotada de público. La familia, en primer término: hermanos y sobrinos, fundamentalmente; al lado, la corporación municipal de gala y casi en pleno, con la compañía de la consellera de Cultura Trini Miró y su secretario autonómico Rafa Miró; detrás, centenares de amigos, conocidos, ex compañeros de estudios y de juventud, y fieles, buena parte de los cuales formaban parte del mundo de las Fiestas de Moros y Cristianos. Así, estaba buena parte de la asamblea general de la Asociación de San Jorge, incluyendo a los ex presidentes Octavio Rico y Rafael Romá, y por supuesto el ex alcalde José Sanus, familiar directo del fallecido.
Luis Sanus, diácono de la Parroquia de Santa María y también familiar del obispo, fue el encargado de dar lectura al Evangelio y de abrir el camino a la homilía, a cargo de monseñor Osoro. El arzobispo, asturiano y que apenas lleva un año en Valencia, dedicó la primera parte de su plática a glosar, en valenciano, la figura personal de Rafael Sanus, mientras que la segunda, en castellano, se centró en aspectos litúrgicos y teológicos. "Despedimos a un hijo de Alcoy que estaba orgulloso de serlo, y a un gran sacerdote, entregado a su ministerio que estimaba por encima de todo". Posteriormente, recordó su labor como director del seminario y su labor "como animador de la vida pastoral y los movimientos laicos".
Más adelante indicó que en este último año conversaron en múltiples ocasiones, y que "no había día que no me hablara de Alcoy". Por último, monseñor Osoro tuvo palabras de agradecimiento para María, su colaboradora directa durante 25 años y para Camilo Badía, que también le había ayudado de manera incesante.
En la recta final de la misa de corpore in sepulto -en la que se pudo escuchar a la Orquesta Sinfónica Alcoyana- se procedió a enterrarle, descendiendo el féretro a la fosa en el templo, mientras la Primitiva, con el portón principal abierto, entonaba las notas de "Tarde de abril", entre la emoción de todos los asistentes.
Así finalizaba el funeral por Rafael Sanus Abad, sacerdote desde 1958 y obispo auxiliar de Valencia entre 1988 y 2000, año en que dimitió por sus desavenencias con el arzobispo; desde entonces había sido emérito y protagonizado una pléyade de actos religiosos, públicos y privados.