REPORTAJE. INICIATIVA SOLIDARIA
M. CANDELA
Los voluntarios, como Elsa, Vicente y Belén, se ocupan de la tarea en el albergue, con Pilar como coordinadora y Ricardo Bardisa como responsable, explica el presidente de la asamblea local de Cruz Roja, Juan Miguel Cortés. "Este no es un centro aséptico, sino que damos calor humano", resalta.
Cáritas de Santa María se había ocupado durante años del albergue, pero al dejarlo, el Ayuntamiento se lo propuso a la Cruz Roja, que aceptó. "Nosotros gestionamos, pero los gastos los cubre el Ayuntamiento", aclara Bardisa. El albergue está situado en el complejo de la entidad en la estación de Renfe.
La concesión será para "largo tiempo" y, de momento, en losprimeros 45 días, ya se ha atendido a un total de 30 personas. Estas cifras son superiores a las del año anterior, ya que Cáritas computó 14 estancias en el mismo periodo. Es decir, aumenta el doble el número de atendidos en un año. Ricardo Bardisa detalla que hasta el momento han detectado dos tipos de usuarios: "personas que han hecho de la trashumancia su modo de vida y víctimas de la crisis. Han venido autónomos que lo han perdido todo y buscan trabajo; gente que ha sido electricista, fotógrafo, encofrador, incluso dos extranjeros que no hablaban español y de los que apenas pudimos saber nada".
La voluntaria Belén recuerda a un joven que lleva caminados 22.000 kilómetros y que "se dedica a caminar por el mundo. Venía de Rusia y se dirigía a África". Esta persona "se marchó muy agradecida porque Belén le sacó las fotos de la tarjeta de la cámara y se las pasó a un CD", indicó Bardisa.
La Cruz Roja, según detallan sus dirigentes y voluntarios, está cuidando especialmente el trato a los usuarios. "Hay albergues en los que les piden un horario concreto o incluso que avisen qué día van a ir porque hay lista de espera, pero aquí con que vengan con el aval de la Policía Local es suficiente; cerramos a las once y media de la noche", agrega Bardisa.
"Lo bonito de este programa es que la gente se abre y te lo cuenta todo; quiere el diálogo, desahogarse", subraya el presidente. "Si se corre la voz, se nos llenará", augura.
El día a día está repleto de pequeñas incidencias y anécdotas; desde la persona a la que "tienes que duchar antes de entrar por la puerta hasta el que te da el tabaco para que se lo guardes hasta el día siguiente, porque es un fumador empedernido. Uno fue a inscribirse a la Policía Local y durmió en el calabozo al estar en búsqueda y captura por una denuncia de su ex esposa. Al día siguiente ya pudo venir", relató.