REPORTAJE. TRANSPORTE PÚBLICO DE ALCOY
M. CANDELA
El servicio de autobuses de Alcoy ha perdido más de 200.000 pasajeros en el último año, algo que el Ayuntamiento y TUASA -empresa concesionaria, filial del grupo Subús- achacan a la crisis y a las obras en el centro urbano en otoño. Por esto, se ha realizado una encuesta para conocer las inquietudes y quejas de los usuarios. Curiosamente, la línea mejor valorada es la D, que une el barrio de Batoy y el centro, mientras que la más contestada es la B, que conecta la Zona Alta con el Ensanche.
El estudio, como ha explicado el concejal delegado Nacho Palmer, apunta que los pasajeros alegan falta de información, pero lo cierto es que existe bastante unanimidad al cuestionar las esperas, las altas frecuencias, sobre todo por los residentes en los barrios. Rafaela, que vive en la Zona Alta habla de "suerte" a la hora de esperar más o menos, pero reivindica "un poco de paciencia". Pepe, también usuario de la línea D, confiesa que tiene que aguardar "diez minutos y a veces más, pero en general va bien. Otra cosa es en el Viaducto, donde cuando voy a ver a mi hijo a veces estoy 45 minutos; allí la gente no está contenta". También opina que para los jubilados debería ser gratuito, "como en Alicante".
Para Pili, también asidua de la D, está claro que "sube poca gente porque tarda demasiado, sobre media hora; si acaba de pasar, no te puedes esperar media hora". Por lo demás, considera que el servicio es correcto, "con la calefacción a tope", aunque matiza que "el lunes se estropeó un autobús y no lo reemplazaron". Otra usuaria, Paqui, coincide en la fortuna "o vienen dos juntos o tarda demasiado; es una lotería, sobre todo en invierno, que resulta desagradable".
Emilio, ya en la línea B, confiesa que "para mí va bien, ahora yo hago un trayecto corto y tengo tres autobuses diferentes que lo hacen". Para Sara Eva, que vive en la Zona Alta, el problema es más complejo: "trabajo en Batoy y sólo hay un autobús cada 30 minutos; además, el primero es a las 7'20 horas y si lo pierdes, llegas tarde al trabajo". Precisamente, la linea B utiliza los antiguos túneles del ferrocarril para regresar de Batoy hasta Santa rosa.
Donde más enfadados están con el servicio, desde la última remodelación, es en la Font Dolça. El propio alcalde Jorge Sedano "nos prometió que llegaría la línea A o la U, pero al final ha sido la C, que llega cada 45 minutos", explica Amparo Soler, de la asociación de vecinos; además, los fines de semana no pasa. Palmer niega esta promesa y señala que a pocos metros los vecinos tienen acceso a las otras dos líneas. Soler subraya que "vamos a pedir oficialmente una línea con mejores frecuencias".
Aparte, el Ayuntamiento prepara una campaña para potenciar la información a los usuarios y tratar de "atraer a los hombres, ya que el 78,2% de los usuarios son mujeres.
Los chóferes, por último, afirman que tienen problemas con usuarios "muy a la larga" y que el tráfico ha mejorado desde la apertura de la variante, sobre todo en la rotonda de Oliver.