REPORTAJE. TRADICIÓN CENTENARIA
M. VICEDO
Los tres últimos días en Gorga han estado llenos de color, música y devoción. Y es que los vecinos de esta localidad del Comtat han celebrado las fiestas patronales en honor a San Blas.
El viernes se abría el intenso fin de semana con baile en la casa de la cultura a cargo de una discomóvil. Para el sábado, una chocolatada en el patronato y un pasacalle a cargo de la banda "El Deliri" de Gorga marcaban el previo a la verbena celebrada en la casa de la cultura. La orquesta "Énfasis" puso la banda sonora a esta velada, que terminó a altas horas de la madrugada y con una "torrà", en la que los más festeros pudieron recobrar fuerzas tomando un poco de embutido y carnes.
Esta noche musical dio paso al día grande. Y es que según marca el calendario festero de Gorga, el primer domingo del mes de febrero se celebra la festividad en honor a San Blas.
Con las primeras luces del día de ayer tuvo lugar la "Despertà" por las calles del pueblo. Pasadas las doce y media del mediodía, y tras el volteo de las campanas de la iglesia de la Asunción, comenzó el acto del "pa beneït". Se trata de una antigua tradición en la que los quintos, los jóvenes que cumplen 18 años, son los principales protagonistas ya que son los encargados de llevar los panes de grandes dimensiones hasta la parroquia para que sean bendecidos. Aunque con el paso del tiempo, los vecinos que han realizado alguna promesa al santo también elaboran estos panes y se suman a esta celebración.
Al ritmo del pasodoble "De Romainxe a Franqueira", interpretado por los músicos de "El Deliri", se fue recogiendo a los diez festeros hasta llegar a la parroquia, en donde dejaban los panes a los pies del altar mayor.
El párroco de Gorga fue el encargado de bendecir estos alimentos elaborados con harina, huevos, zumo de naranja y "llavoretes", además de azúcar para decorarlos.
Al finalizar la solemne misa, los vecinos y visitantes pudieron besar la reliquia del patrón y recogieron trozos de "Els pans beneïts". La procesión y el canto de los gozos ponían el punto final en Gorga a estas fiestas en honor a San Blas.