M. CANDELA
La dotación técnica de la Llotja Sant Jordi, de Alcoy, quedará completada con la instalación de equipos de sonido, aire acondicionado y climatización, justo cuando se cumplen 13 años desde su inauguración y más de 14 desde que concluyera la construcción de la sala subterránea, diseñada por el arquitecto por Santiago Calatrava.
La construcción duró menos de un año, del verano de 1994 a la primavera de 1995, y luego empezaron los problemas. La victoria de Eduardo Zaplana en las autonómicas complicó la puesta en servicio de la sala subterránea, por lo que tras una apertura provisional en la campaña electoral del 95 se cerró a cal y canto. Un año después, concretamente el 22 de octubre de 1996, el presidente Zaplana la inauguraba formalmente, tras alcanzarse un difícil acuerdo entre el Ayuntamiento y la Generalitat.
Habría que esperar un poco más, hasta el 19 de diciembre, para que la sala se estrenara con un acto público. Una función de títeres con más de 300 niños resultaba un auténtico desastre, por problemas de acústica y visión, a pesar de que la obra había costado más de 1.300 millones de pesetas; justo el doble de los 650 millones presupuestados inicialmente.
Más tarde, se habilitó un equipo de aire acondicionado que dejó de funcionar en 1999, cuando se clausuró la fuente de la plaza de España -como todas las demás de Alcoy, por la legionela- a la que estaba conectado. También se instaló un sistema acústico. Ahora, el gobierno del PP, dentro del Plan E, ha promovido una remodelación que ha incluido un sofisticado equipo multimedia, aire acondicionado y una instalación acústica de primer nivel.
El presupuesto ha sido de 638.216 euros y ha incorporado como mejora la reparación de los cristales de la plaza, a los que se está dotando de un nuevo aislamiento, por medio de unas juntas especiales que tratarán de evitar que las dilataciones de hormigón y acero inoxidable provoquen filtraciones a la sala subterránea.
El objetivo de este proceso es dotar a la sala de posibilidades de uso, sobre todo como sala de conferencias, algo que se considera puede colaborar en la revitalización del centro histórico. Por ello, se la está dotando de un grupo electrógeno propio, a fin de que pueda seguir operativa en el caso que haya algún corte en el suministro eléctrico. También se ha instalado un equipo de aire acondicionado y, sobre todo, de una infraestructura acústica y multimedia que ha sido definida como "de alto nivel".
Así, destaca el equipo de sonido, que, tras el estudio acústico, quedará integrado por un conjunto de 56 altavoces, cuyo coste ha superado los 80.000 euros. Además, se ha colocado una capa de pintura fono absorbente. La sala debía haber sido estrenada con la presentación de los cargos de las Fiestas de Moros y Cristianos de 2010, pero la no conclusión del proceso lo impidió.