REPORTAJE. CONMEMORACIÓN
M. VICEDO
Según marca el calendario de costumbres británicas, el domingo más próximo al 11 de noviembre, fecha en que se declaró la paz en la Primera Guerra Mundial, se conmemora el Día del Armisticio, en recuerdo a los soldados que perdieron la vida durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, así como a los caídos en otras combates. En esta ocasión, Castalla también se unió a esta efeméride. Y es que la delegación en la Foia de la Real Legión Británica, formada por veteranos y veteranas de guerra, junto al Ayuntamiento fueron los encargados de organizar, por primera vez, esta celebración que tuvo lugar ayer por la mañana en la Plaza Mayor.
La entrada a la plaza de las banderas nacionales de España y Reino Unido marcó el inicio de este evento que reunió a cerca de 200 ingleses, en su mayoría residentes de Castalla Internacional. Entre este nutrido número de público se podía ver a ex militares que llevaban las medallas con las que habían sido condecorados durantes su carrera militar. Pero, además, todos los asistentes mostraban, en las solapas de sus chaquetas o abrigos, unas amapolas rojas, que representan a las flores que crecían en los maizales de Flandes en la Primera Guerra Mundial. Un lugar en donde perdieron la vida muchos soldados que participaron en esta contienda. Hay que decir que la Real Legión Británica vende unas amapolas de papel, para recaudar fondos con el fin de ayudar a los ex combatientes británicos y a sus familias.
Como preludio al acto de conmemoración, se leyeron varias oraciones y poemas. Luego llegó el momento más emocionante. El sonido de la trompeta dio paso al minuto de silencio en recuerdo a los soldados fallecidos.
Un quinteto de metales de la Agrupación Musical Santa Cecilia de Castalla y un gaitero pusieron la banda sonora a esta reunión, a la que asistieron representantes del Ejército, de la Policía Local, así como el alcalde de Castalla, José Luis Prats, la alcaldesa de Onil, Elisa Ribera, además de los miembros de la Real Legión Británica en la Foia, capitaneados por su presidente. Todos ellos realizaron una ofrenda con pequeñas coronas de amapolas.
Prats se mostró muy contento por el desarrollo de este acto "que nos ha sorprendido por su solemnidad y sobre todo, por lo emotivo que ha sido recordar a todas las víctimas de las contiendas militares y civiles de todo el mundo". El alcalde espera que haya más homenajes "porque queremos que tenga repercusión".