M. CANDELA
Las restricciones por causa del brote de legionela, como la prohibición de asfaltado de calles, se mantendrán hasta que haya una sustancial bajada de las temperaturas y llegue el frío invernal, por lo que todo apunta a que la situación actual continuará al menos un mes, según explicó ayer el concejal de Obras y Servicios, Javier Castañer.
A finales de esta semana, como se viene informando, se cumplen 20 días desde que se declarara el último caso del brote, el número 22, lo que abriría la puerta al cierre de la crisis epidemiológica, y con ello al progresivo levantamiento de las restricciones impuestas, como la mayor cloración del agua potable, el cierre de las fuentes públicas o la prohibición de asfaltado de calles. Todo ello, como se viene informando, siempre que no aparezcan nuevos enfermos.
Javier Castañer, sin embargo, explicó ayer que, de acuerdo con las instrucciones recibidas de la Conselleria de Sanidad, el proceso de normalización no será tan rápido. En concreto, indicó que todo apunta a que la situación de crisis epidemiológica se mantendrá "hasta finales de noviembre o principios de diciembre, hasta que la climatología lo permita". En concreto indicó que las autoridades sanitarias consideran que es preciso mantener la máxima alerta hasta que bajen las temperaturas y llegue de verdad el invierno, lo que provoca que se reduzca de manera sustancial la peligrosidad de la bacteria.
Aparte, el edil subrayó que el veto a los trabajos de asfaltado se limita al casco urbano, por lo que pueden desarrollarse sin problemas en el extrarradio, concretamente en las obras de la autovía central. Incluso, podrían desarrollarse en la propia ciudad, "siempre que fuera a mano, lo que vale para pequeñas reparaciones pero no para calles completas", como sería el caso de las actuaciones que se han suspendido en Santa Rosa. Castañer no ocultó que le parece "dura" esta medida, aunque a la vez admitió que "posiblemente, si hubiera estado enfermo no pensaría lo mismo".