M. C.
Los afectados por la quiebra de la Caja de Crédito de Alcoy reaccionaron ayer tarde, nada más conocer el contenido del auto, con una sensación agridulce: satisfacción por la prisión para los dos directivos y decepción enorme por la suspensión de la condena para la directora general, según pudo constatar este diario de fuentes cercanas al colectivo.
Los antiguos clientes de la entidad consideran "un acto de justicia" que Jesús y Jesús Lidiano Llopis ingresen en prisión, aunque siguen defendiendo que la pena "es pequeña" porque "nunca se debió haber reducido". De hecho, los afectados creen que si el proceso se ha retrasado tantos años ha sido "por culpa de los propios directivos".
La estupefacción, en cambio, fue absoluta con la decisión sobre la subdirectora general, que según los abogados del colectivo ya no es recurrible. En concreto, discrepan de la apreciación del tribunal, en el sentido de que no se benefició económicamente, ya que entienden que en el juicio quedó acreditado que tenía negocios con personas vinculadas con la Caja de Crédito.