M. CANDELA
El Ayuntamiento de Alcoy le ha dado un ultimátum a la empresa titular del edificio del antiguo colegio de las Paúlas, en pleno casco antiguo, para que inicie las obras del geriátrico o comunique sus planes de futuro, dado que la licencia ha caducado, según ha informado la concejala de Urbanismo, Eugenia del Castillo.
La firma Gero XXI, domiciliada en Valencia, adquirió el edificio del antiguo colegio de las Paúlas, situado entre la calle San José y la Placeta dels Polits, en una operación concretada con el Arzobispado de Valencia, dado que el inmueble era propiedad de la Parroquia de San Mauro. La mercantil expresó su intención de acondicionar el inmueble como complejo geriátrico privado, con plazas correspondientes a un centro de día y a una residencia, en ambos casos para mayores no dependientes.
El 14 de septiembre de 2007, el Ayuntamiento otorgó licencia de obras para la rehabilitación y ampliación del edificio, con un plazo de ejecución de 24 meses. Asimismo, se daba un margen de 6 meses para acometer la ejecución del proyecto. Eugenia del Castillo explicó ayer que el Ayuntamiento ha enviado un requerimiento a la empresa para que comunique sus intenciones, toda vez que "la licencia de obras ha caducado ahora".
En concreto, se ha abierto un trámite de audiencia de diez días, vigente en estos momentos, para que la mercantil "se defina", en el sentido de si "precisa una prórroga para iniciar las obras" o cuál es su planteamiento para la actuación, que en estos momentos está completamente en suspenso.
La concejala de Urbanismo significó que el edificio ha superado la ITE obligatoria, durante la cual fueron detectadas algunas deficiencias, que han sido subsanadas por la compañía en los últimos meses. En concreto, como se ha venido informando, el inmueble -que está abandonado desde hace décadas- presenta importantes grietas en sus fachadas y ha sido escenario de desprendimientos de cornisas, que han obligado incluso a limitar el paso por la acera de la calle San José.
El Arzobispado intentó llegar a acuerdos con el Ayuntamiento y la Universidad Politécnica de Valencia, pero las negociaciones no llegaron a cuajar, sobre todo en el primer caso, por el alto precio solicitado, tal y como se informó en su momento.
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