M. VILAPLANA
Los alojamientos rurales del interior de la provincia han completado una campaña estival decepcionante, al confirmarse una nueva bajada de la ocupación, en este caso del 13%, en el mes de agosto. Esta reducción de la clientela se suma a la registrada en julio, en un fenómeno que los establecimientos atribuyen a la crisis económica. El sector pretende intensificar la promoción, al tiempo que reclama que todos los alojamientos estén regulados legalmente para evitar el fraude y la competencia desleal.
El bajo nivel de reservas del inicio de la campaña ya anticipaban unos malos resultados que, desgraciadamente, han acabado cumpliéndose. Tal y como ya informó este diario, la Asociación de Alojamientos Rurales de La Montaña, entidad que aglutina a 27 establecimientos con una capacidad de 400 plazas, constató en julio que la ocupación sólo alcanzó un 34% del total, lo que supone 20 puntos menos que el mismo mes del año anterior. Ahora se ha conocido que el mes de agosto la ocupación se ha quedado en el 66%, lo que significa 16 puntos menos y una disminución porcentual del 13%. Las casas rurales que se alquilan enteras son las que han registrado una mayor clientela.
El presidente de la asociación, Juan Salvador Ibáñez, no dudaba a la hora de señalar que "la crisis económica que se está registrando a nivel general se ha notado, no sólo en esta zona, sino en el conjunto del sector en España". El problema, añadió, es que "la gente tal vez no se priva de las vacaciones, pero las estancias son más cortas".
Por ello, los establecimientos están realizando un esfuerzo por "mantener precios y conservar de esta forma la clientela en la medida de lo posible".
De cara al futuro, Ibáñez manifestó que "nuestra intención es incrementar las campañas promocionales", contando para ello con el esfuerzo de las administraciones públicas. De entrada, la asociación está acudiendo a las ferias y contactando con agencias extranjeras con el objetivo de ampliar el mercado potencial de clientes.
Otro de los asuntos que preocupan al sector es la existencia de alojamientos no reglados, que suponen una competencia desleal. "Debemos conseguir que todo el mundo esté legalizado para, dado que cada vez hay más oferta, al menos que podamos competir en igualdad de condiciones", concluyó.