A. TERUEL
Cerca de 2.500 personas abrieron ayer los Moros y Cristianos de Castalla con el desfile de la Entrada, el primer gran acto de las celebraciones patronales de la localidad, que se prolongarán hasta el jueves. Antes, al mediodía, el rezo del Ángelus y el "Arranc de les Bandes" había supuesto el inicio oficial de los festejos.
Una pequeña lluvia, entre el arranque festero y la Entrada, había hecho temer que la meteorología fuera inclemente con el desfile, pero hubo suerte y las escuadras pudieron desfilar con un cielo casi despejado. El alcalde, José Luis Prats, se felicitaba de ello. Para facilitar que todo se lleve a cabo sin incidentes, el Ayuntamiento ha colaborado con la Agrupación de Comparsas acotando todo el perímetro donde tienen lugar los actos festeros, que de esta forma está totalmente cerrado al tráfico. Además, se ha reforzado la seguridad.Los estandartes de las siete comparsas eran los primeros en desfilar desde el inicio del recorrido, puntuales, a las cinco de la tarde. Muy poco después, las primeras escuadras ya pasaban ante la tribuna situada en el cruce de la calle Cervantes con la avenida de la Constitución, donde la Reina de Fiestas y las Damas mostraban su ovación a los festeros. Enseguida había ocasión para ver cómo las ganas de participar pueden a veces sobreponerse a los impedimentos, como en el caso del cabo de los Marineros al que un dedo roto no le impidió manejar la espada con soltura, o para ver estampas singulares como la del boato de los Maseros.
Hoy, la Virgen de la Soledad presidirá la Misa, a las 11.00 de la mañana. Después se llevará a cabo un desfile con disparos de arcabucería, antes de realizarse una "Ballada de Banderes". A las 17.00 comenzará la Guerrilla, que desembocará en la Embajada Mora y posterior conquista del castillo festero por parte del bando de la media luna. Por último, a las 20.30 se celebrará la "Processó del Passeig". Para mañana, día de la Ofrenda, está prevista la asistencia de las conselleras de Cultura y Turismo.