La vulnerabilidad de los pequeños pueblos en materia de seguridad provoca que con cierta frecuencia se registren hechos delictivos en estas localidades. Los últimos de los que se tiene constancia, según Francisco Javier Sendra, son los robos en vehículos estacionados en la calle. Las travesías de las carreteras y los espacios públicos como las piscinas municipales son, por su fácil accesibilidad, lugares donde se han producido incidentes de este tipo. El alcalde de Planes explica que la forma más común de operar es rompiendo las lunas de los coches, para llevarse del interior todo lo que pudiera tener algún valor. Asimismo, son habituales en las zonas agrícolas los robos de frutales, caso de las cerezas. Este año, el mal tiempo no ha impedido que haya habido quien se ha llevado a casa una cosecha que no ha cultivado.