M.MOLTÓ
El aceite Masía El Altet, producido en Alcoy, ha recibido el primer premio del Consejo Oleícola Mundial y otros dos destacados galardones en un certamen en Los Ángeles. Se trata de un reconocimiento internacional a un producto de alta calidad.
El aceite de oliva virgen extra Masía El Altet es a partir de hoy el mejor aceite del mundo. Así lo ha reconocido el Consejo Oleícola Mundial que hará entrega del galardón al propietario de la finca, Jordi Petit, en la sede de la entidad en Madrid.
El Consejo Oleícola Mundial es el organismo público internacional, que aglutina a todos los países miembros productores de aceite de oliva virgen extra (España, Italia, Grecia, Francia, USA, Portugal, Israel, Túnez, Chiel, Turquía, Argelia, etc.). Es el encargado de legislar y regular las normas referentes a la calidad, mercados, criterios de evaluación de los paneles de cata, promoción del aceite de oliva virgen extra a nivel mundial; así como normas de etiquetado, homologación de dichos paneles de cata o resoluciones de obligado cumplimiento a nivel internacional.
Pero los reconocimientos a este excelente aceite obtenido de tierras alcoyanas no acaban aquí. El aceite de la Finca El Altet ha obtenido recientemente las medallas de oro y plata en el Certamen Internacional de Los Ángeles (EEUU), que premia la calidad de los aceites de oliva virgen extra. Se trata, a juicio de los expertos, de los dos galardones más prestigiosos del mundo en la actualidad.
El secreto del éxito
Son varios los factores que condicionan la calidad del aceite de Masia El Altet. El primero de ellos es su localización privilegiada, entre los parques naturales de Mariola y Font Roja a una altitud que ronda los 800 metros sobre el nivel del mar. Los inviernos en esta zona son muy fríos, las primaveras y otoños cortos y los veranos templados. Este microclima típicamente mediterráneo, con gran influencia continental, existente en la finca resulta perfecto para el cultivo de la aceituna.
La recoleción cumple con un ritual especial que de seguro también influye en la calidad del producto final. Se realiza en el menor espacio de tiempo posible con máquinas vibradoras con paraguas invertidos. Eso provoca el menor daño en el fruto.
Jordi Petit, propietario de la finca, recoge de los 14.000 olivos que componen la plantación, 60.000 kilos de aceituna al día en tiempos recolección y produce 200.000 botellas. Exporta su "aceite de oro" a todo el mundo (China, Canadá, México, Japón, Brasil. Estados Unidos, Rusia, Alemania, Suecia o Bélgica). Sus aceites los utilizan en sus cocinas profesionales de la talla de ferran Adrià, Quique Dacosta o Santi Santamaría, entre otros.
La explotación de la finca empezó a mediados de los 80 y desde entonces no ha dejado de conseguir premios y aumentar las ventas de un aceite que se puede encontrar en los establecimientos gastronómicos de mayor prestigio del mundo.