M.M.
La Asociación de Vecinos de la Zona Norte ha presentado una serie de dudas y alegaciones al proyecto de construcción del puente que unirá el barrio de la Zona Norte con el Viaducto.
En primer lugar, desde la asociación se ha detectado en el conjunto del estudio de integración paisajística dificultades para poder ejercer la participación pública. Otra de las carencias detectadas desde la organización vecinal es que "parece que el estudio se haya realizado desde los despachos y no desde la ratificación del trabajo de campo", explica Jordi Miró como presidente de la asociación de la Zona Norte. Estas declaraciones se basan en la insistencia en el estudio de que el curso del río Serpis sea "no permanente, intermitente y con circulación discontinua", cuando se trata evidentemente de un rio de régimen mediterráneo y por tanto de lluvias torrenciales y avenidas ocasionales. Para Miró "resulta insustancial la permanencia o no de las aguas para el proyecto del puente que las tiene que cruzar".
Desde la asociación de vecinos se plantea la duda sobre "la capacidad de control que tendrá el Ayuntamiento" sobre las dos fases previstas, la de construcción y la de funcionamiento. Y además, "si harán caso de las posibles denuncias sobre los problemas que generen ambas fases", señala Miró quien confía que tanto el Ayuntamiento como la Inspección de Obras Municipal se haga receptivos a ellas.
La asociación tampoco ve con buenos ojos la cercanía del puente con el futuro colegio Miguel Hernández, por los inconvenientes que puede generar el tráfico rodado "en los accesos del mismo, así como ruido, contaminación ambiental y acústica".