A. TERUEL
La iglesia de la Transfiguración del Señor de Ibi vuelve a lucir en todo su esplendor tras las obras de rehabilitación a las que han sido sometidas su cúpula y las pinturas de su interior. La reparación de las características tejas azules del remate exterior, junto con las vidrieras de los óculos y la restauración de los frescos, ha permitido recuperar los colores originales de estos elementos y, con ello, que el templo tenga una luminosidad que hasta ahora no podía percibirse.
El obispo de Orihuela-Alicante, Rafael Palmero, presidió ayer a presentación pública de los trabajos realizados en la iglesia, cuya envergadura y resultado elogió de manera repetida el párroco, Antoni Esteve. El equipo técnico, formado por los arquitectos Regina Martínez y Vicente Zaragoza, junto con el arquitecto técnico Francisco Segovia, expuso las actuaciones llevadas a cabo, que han tenido un coste de 350.000 euros. Las obras, desarrolladas por la empresa ARC Restauración de Alicante, se han desarrollado a lo largo de seis meses. Primero en el exterior, con la retirada de las tejas originales y posterior impermeabilización de la cúpula, para luego volver a entejar de nuevo. Una lámina de fibra de vidrio entre dos capas de mortero evitará a partir de ahora las filtraciones.
En el interior de la cúpula también se han colocado varillas de fibra de vidrio para eliminar las grietas aparecidas por la presión de los pilares que aguantan la bóveda. Además, se ha reparado el fresco que adorna esta parte del templo. Sin embargo, en las pinturas de las pechinas sólo se ha realizado una limpieza superficial. Los arquitectos explicaron que su valor es aún mayor del que se pensaba -se atribuían a Joaquín Oliet, pero ahora se desconoce quién puede ser el autor-, por lo que para intervenir sobre ellas se solicitó una autorización a la Conselleria de Cultura que aún no ha llegado.