M. VILAPLANA
La escuela de Alcoleja vivió ayer su último día de clase, tras el cierre decretado por la Conselleria de Educación. Los cuatro niños que asistían al colegio tendrán que desplazarse a partir del próximo curso a Benilloba, en una medida que pone punto y final a la dilatada historia del colegio del municipio situado a los pies de Aitana. Las escuelas unitarias se han convertido en una especie en peligro de extinción, hasta el punto que en la comarca sólo sobreviven las de Gorga y L'Orxa.
El colegio de Alcoleja puso fin ayer varios años de agonía, en que los habitantes del municipio han estado luchando por combatir un cierre que al final ha sido inevitable. Educación, tal y como adelantó este diario, ha decretado el cierre, debido que no se alcanza el mínimo de cinco alumnos exigidos por la legislación.
El alcalde, Francisco Fenollar, explicaba que en la actualidad "no se ven expectativas de que la matrícula se amplíe, debido a que mientras unos padres quieren llevar a sus hijos a este colegio, otros prefieren llevarlos fuera. Además, para la Conselleria resulta más factible suprimir esta escuela que una unidad del colegio comarcal de Benilloba, donde se ha invertido mucho dinero".
Sea como fuere, lo cierto es que los cuatro niños del colegio de Alcoleja -Iván y Noelia, de 11 años; Lidia, de 9; y Marcos, de 6- asistieron ayer al último día de clase, en una fiesta de fin de curso que, sin embargo, no podía ocultar la pena de la despedida.
Junto a la directora del centro, Silvia Alborch, y la profesora de Educación Física, Saro Gisbert, compartieron los últimos momentos de enseñanza compartida. La maestra de gimnasia reconocía que no se alcanza el número de alumnos, pero al mismo tiempo lamentaba que la escuela cierre sus puertas. "Es una pena, porque los niños tienen aquí las mismas oportunidades y la educación está más personalizada".
Sin embargo, una de las madres expresaba su convencimiento de que "en Benilloba mi hija va a estar mejor, porque podrá compartir clases y juegos con niñas de la misma edad".
Con todo, en Alcoleja no se pierde la esperanza. El alcalde aseguraba que "no vamos a desafectar el edificio, esperando que en el futuro la escuela pueda reabrirse", auguró.