M. C.
Los grupos de la oposición reaccionaron ayer con cautela ante la magnitud de la remodelación del gobierno, pero coincidieron en algunos casos al atisbar una auténtica "operación de castigo" a algunos concejales, según las opiniones recabadas por este diario.
Patricia Blanquer portavoz del PSOE, dijo que "esta drástica reforma acredita que la gestión de este año es bastante nefasta, y el alcalde castiga a determinados miembros de su equipo". En su opinión, "lo más sorprendente es la retirada de Turismo a Amparo Ferrando, tras el viaje a Japón".
Por su parte, Paco Blay, del Bloc, entiende que "esto no es más que un reflejo de la situación nacional del PP, entre Rajoy y sus contrincantes, a la vez que acredita que no hay un proyecto de ciudad, sino áreas de influencia para distribuir esferas de poder". En tercer lugar, subraya que esta reforma "se produce en un momento en que la gestión del gobierno está prácticamente parada en su totalidad. Por ejemplo, las escuelas están sin comenzar, como la del Miguel Hernández, que no han conseguido acometerla en ocho años, y tampoco hay nada de polígonos industriales".
Paco Agulló, de l'Entesa, entiende que se ha puesto de manifiesto que "había problemas en el equipo de gobierno y que el reparto inicial de competencias no respondía a la realidad". En este sentido, señala como ejemplo que "la Participación Ciudadana se la quitan a Castañer por la mala gestión, que ha derivado en los problemas que ha habido en los últimos tiempos". También señala que "el alcalde se ha empapado de la situación económica tras una semana en Japón con el presidente de la Cámara y el de los hosteleros, y que la retirada de Turismo a Ferrando es muy sorprendente. Es un castigo por el protagonismo que tenía, como vimos en Japón, y casualmente se la da a Pastor, que estuvo ausente en la mayor parte de los actos de promoción".