V.X.C.R.
E
n una subasta y en Madrid. Allí fue donde el arqueólogo municipal de Dénia, Josep Antoni Gisbert, encontró el documento original -once hojas escritas a dos caras- de la Carta Puebla de Benasau. Un hallazgo de vital importancia para conocer un poco más del resurgimiento de muchos pueblos del interior de la provincia tras la expulsión de los moriscos en 1609.
Fue el 12 de octubre de 1611 en la iglesia de Sant Pere cuando el notario Onofre Cantó certificaba, en valenciano de principios del siglo XVII, la creación del pueblo en el acta de reunión en la que el señor de Benasau, Vicent Pujasons, se reunía con los cargos y colonos del pueblo para transmitirles los deberes, obligaciones y derechos. "Es como una radiografía congelada de hace 400 años" explicó Gisbert. El arqueólogo localizó en marzo la Carta en una madrileña casa de subastas y de inmediato se puso en contacto con la alcaldesa de Benasau, Nieves Mas. "No lo dudamos" -manifestó la munícipe- "en el pueblo no tenemos ningún archivo o documento histórico escrito de relevancia y aunque ha sido un esfuerzo económico importante, creo que ha valido la pena".
Los datos que aparecen manuscritos aportan la realidad física, económica y del medio ambiente de la localidad. "Se especifican el tipo de cultivos que había e incluso los árboles existentes" enfatizó el arqueólogo. El jefe del servicio de arqueología de Dénia también relató que a lo largo de estos cerca de cuatro siglos los apellidos de Benasau apenas han cambiado respecto a los que aparecen en el acta fundacional. Así, se pueden reconocer linajes como Soler, Company o Crespo, tan arraigados en el pueblo. La Carta Puebla está escrita sobre un papel de procedencia italiana, genovesa concretamente, gracias a las marcas de agua que se pueden adivinar a contraluz.
El próximo 24 de mayo, festividad de Sant Gregori, el Ayuntamiento presentará las adquisiciones ante los 200 vecinos de Benasau. Será después de la misa, como apuntó la alcaldesa, quien además anunció que había solicitado ayuda económica a diferentes entidades, entre ellas la Diputación, para hacer frente al fuerte desembolso -3.000 euros- si se tiene en cuenta el pequeño presupuesto del consistorio.
La adquisición se completa con otros documentos de la época, como unas cartas nupciales entre Marc Antoni Pujasons (hijo del primer señor); y Vicenta García Salat. Del mismo modo existe un pleito judicial con el señor de Alcoleja.