M. CANDELA
El grupo de empresas Monllor y la firma vinculada Prepal, de Alcoy, se han declarado en suspensión de pagos a través de un concurso de acreedores, acreditando un pasivo de cerca de 7 millones de euros. La crisis del textil y la imposibilidad de trasladarse a un nuevo recinto han provocado la medida, formalizada el martes, según informaron ayer fuentes de la compañía a este diario.
La representación legal formalizó el concurso de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil de Alicante, abarcando a las empresas Acabados Monllor SA, Tintes Bolta SA, Hijos de Roque Monllor SL, Monllor Hermanos, SA y Transportes y Servicios Monllor, SL. La medida afecta también a la firma vinculada Prepal SL, que estrictamente no pertenece al grupo. Estas empresas tienen una plantilla global de 78 trabajadores, a los que hay que sumar los 23 de Prepal.
La dirección del grupo ha tramitado el concurso, que todavía debe ser aprobado judicialmente, tras la realización de un plan de viabilidad, ya que "se intenta que haya continuidad en las empresas, condicionada a cómo respondan los clientes, proveedores y entidades bancarias" en esta nueva situación.
A la hora de explicar las causas que han originado la crisis, la compañía se remite a la coyuntura general del sector textil, con una paridad del dólar muy baja y un mercado que "aprieta a reducir precios por los productos chinos". La familia Monllor había ido afianzando operaciones con su propio patrimonio hasta por 4,8 millones de euros, momento en el que se ha decidido el proceso concursal.
En segundo lugar, se alega la imposibilidad que ha tenido el complejo para trasladarse. "Estamos esperando la recalificación desde hace cuatro años, lo que nos ha roto las expectativas", subrayaron las citadas fuentes. Monllor adquirió por 1,2 millones de euros en marzo de 2007 una parcela de 26.000 metros cuadrados en Cotes Baixes, pero los contactos con el Ayuntamiento han sido infructuosos hasta el momento.
Ahora, la crisis se ha comunicado al consistorio, al gobierno y a la oposición, dejando claro que "esto puede entenderse como una medida de presión, pero no lo es". Paralelamente, se mantienen reuniones con entidades bancarias, para obtener riesgo para continuar, "o si por el contrario se produce desbandada de clientes y proveedores". Los responsables de la compañía se han fijado como objetivo la continuidad de la actividad, en Cotes Baixes y con una nueva dimensión. Esto implicaría una reducción de la plantilla cuyo alcance el grupo industrial no ha cuantificado, aunque la Agencia EFE informó que podría superar los 40 trabajadores.