A. T.
El Partidor volvió a ser, un año más, el escenario del encuentro entre los dos capitanes en medio de la batalla de arcabucería de la mañan. En torno al mediodía, como siempre, se producía el "encaro" de los máximos representantes de uno y otro bando. Un breve lapso durante el cual los "trons" dejaban paso a la emotividad y a la celebración, en el sentido más estricto de la palabra.
Los dos capitanes se abrazaron de manera efusiva y brindaron con cava en copas especiales para la ocasión, que simulaban ser de plata vieja. Posteriormente pasaron a dejar testimonio gráfico de su encuentro, en compañía del alcalde, Jorge Sedano, y de los principales cargos de la Asociación de San Jorge. Una vez más, había quedado cumplido el objetivo de todo se desarrollara según lo previsto y los dos bandos mostraran que por encima de la rivalidad que escenifican durante la Trilogía está la Fiesta.
No había tiempo para mucho más. En cuestión de minutos los arcabuces de los cristianos ya reculaban hacia la plaza de España, seguidos por los moros. El castillo esperaba ya para ser tomado por la media luna por unas horas.