M. C.
L
as Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy de 2008 ya son historia. La Aparición del niño Sant Jordiet sobre las almenas del castillo cerró el programa oficial, en un acto de alto contenido simbólico que, como es habitual, congregó a miles de alcoyanos en la plaza de España.
Había sido una jornada muy intensa, señalada de forma casi exclusiva por el estruendo del Alardo, pero con su conclusión, la plaza de España empezó poco a poco a llenarse de un público que iba tomando posiciones de cara a la Aparición, prevista a la hora tradicional de las 21,30.
En el momento del acto, la plaza estaba completamente abarrotada de un gentío interesado en no perderse el final oficial de unas Fiestas que han resultado brillantes y prácticamente sin incidentes. Justo a las nueve y media de la noche, se apagó la enramada festera y desde la megafonía empezaron a sonar las notas del Himno de Fiestas, mientras el niño Sant Jordiet aparecía sobre las almenas a lomos de su caballo de cartón. Este año el cargo ha sido ostentado por Jacobo Cerdá Bataller, siendo el primero que representa al patrón de la Filà Almogávares, coincidiendo con el 75 aniversario de su fundación.
Jacobo Cerdá protagonizó el acto lanzando sin cesar las típicas flechas al público situado en la plaza, que pugnó por recogerlas. La duración de la Aparición es escasa, pero concluye con una gran ovación por parte de los espectadores, a pesar de que implica un fin de fiesta.
Una vez concluida, el Sant Jordiet abandona el castillo en su carroza, mientras continúa lanzando flechas a la concurrencia, que se agolpa en sus inmediaciones a la búsqueda de un recuerdo irrepetible. Con la carroza, el protagonista regresa a su domicilio concluyendo el año de cargo, con la única salvedad de la visita a Fontilles.
La Fiesta oficial había terminado, pero el ambiente se prolongaría todavía un buen rato con los "soparets", una antiquísima tradición que conlleva cenar al aire libre en la plaza de España.