M. VILAPLANA
A
lcoy rindió ayer homenaje a su patrón San Jorge justo en el ecuador de la Trilogía de las Fiestas de Moros y Cristianos. Cientos de personas ovacionaron y recibieron con una alfombra de flores al niño Sant Jordiet, que hizo su primer acto de aparición en la matutina Procesión de la Reliquia. Los actos religiosos continuaron después con la Misa Mayor y la Procesión General de la tarde, en un día repleto de solemnidad.
Tras la vorágine de las Entradas de Moros y Cristianos, ayer el programa oficial de actos estuvo dedicado casi por entero a rendir homenaje a la figura del patrón San Jorge. Tras la Segunda Diana, a las once de la mañana arrancaba la Procesión de la Reliquia. Se trataba de la primera aparición en la Trilogía del Sant Jordiet, encarnado en esta ocasión por Jacobo Cerdá, de la Filà Almogávares.
El niño vestía un traje diseñado para la ocasión por Luís Sanus y confeccionado por su propia abuela, Pepa Seguí. Destacaba sobre todo el singular casco, rematado por un enorme penacho que suscitó los elogios de la gran cantidad de público que se agolpaba a lo largo del recorrido.
El momento más emotivo volvió a ser el paso por la calle San Lorenzo, donde a iniciativa de la Filà Benimerines, los asistentes lanzaron cientos de claveles al paso del niño Sant Jordiet.
Como es habitual, el público aprovechó la procesión para presenciar de cerca y con mayor tranquilidad los espectaculares trajes de los capitanes y alféreces, que iban acompañados por favoritas y caballeros.
La Reliquia de San Jorge también fue recibida con aplausos, en una comitiva en la que estuvo presente la consellera de Cultura, Trinidad Miró, que cubrió el trayecto junto al alcalde, Jorge Sedano. La mañana soleada contribuyó a la gran asistencia de público.
Una vez en la iglesia de Santa María, los participantes en la procesión asistieron a la Misa Mayor, que como es habitual contó con el acompañamiento musical de la Orquesta Sinfónica Alcoyana, que interpretó la pieza de Amando Blanquer.
Las actividades religiosas continuaron por la tarde con la Procesión General, en la que tomaron parte todas las filaes.
Los alcoyanos, un año más, estuvieron al lado de su patrón, y le rindieron homenaje con unos actos repletos de solemnidad y simbolismo.