MARIO CANDELA
U
n turismo histórico, concretamente un Ford modelo B de 4 cilindros y 17 cv, construido en 1926, fue modificado en Alcoy en 1965 para que pudiese arrastrar la imagen de San Jorge Matamoros en la Procesión General, función que ha desempeñado sin problemas más de 40 años. Hoy será sustituido por un nuevo coche y presumiblemente pasará a formar parte de un museo.
La inmensa mayoría de alcoyanos eran conscientes de que "algo" mecánico arrastraba la imagen durante su largo recorrido en la procesión y que la yunta de bueyes era más bien decorativa, pero pocos -quizá los mayorales y el entorno de la Asociación- de que las telas escondían una auténtica joya.
Todo surgió, relata "Nostra Festa" a partir de que la imagen antigua, datada en 1866, fue destruida durante la guerra civil. Terminado el conflicto, la Asociación encargó una nueva imagen al artesano José Rabasa, bendecida en el solar de la parroquia de Santa María el 23 de abril de 1940. Las andas se estrenaron un año más tarde.
En seguida surgió un problema: el conjunto pesaba más de 700 kilos, por lo que dos grupos de 30 festeros se repartían el trayecto a hombros, haciendo constantes relevos y un esfuerzo casi titánico. Más tarde se adaptó la plataforma para llevar ruedas y se contrató una yunta de bueyes. Esta solución tampoco fue eficaz, debido a que bueyes o vacas tenían graves dificultades en las cuestas, pues resbalaban, produciéndose numerosas caídas.
La Asociación, explica "Nostra Festa", decidió abordar la mecanización. En el taller de Roberto Pascual Albero, en la calle Perú, se ocuparon del proyecto, consistente en anclar la plataforma de las andas y la imagen sobre el chasis de un coche, concretamente el citado Ford B, que había pertenecido al industrial Romualdo Terol. El vehículo fue dotado de una caja de cambios de un camión Ford y de una reductora.
El 28 de marzo de 1965, el vehículo fue probado. Con el doble de peso de la imagen en sacos de arena, se subió a la Font Roja a la velocidad de la procesión, trayecto que se cubrió en tres horas y sin que el motor se inmutara. Un mes más tarde, se estrenaba en la Procesión La operación había costado 55.000 pesetas e incluso, para garantizar que no habría problemas con pinchazos, se le adaptaron ruedas macizas.
Durante más de 40 años el vehículo Ford ha prestado sus servicios sin apenas problemas, hasta que en los últimos tiempos empezó a dar síntomas claros de decadencia. De hecho, en 2004 el motor no arrancaba en la calle San Blas, cuando le correspondía salir en la procesión. Este año, los mayorales han impulsado una renovación, que ha conllevado un nuevo vehículo, probado satisfactoriamente en las calles de Alcoy, pese a que el sustituto carece de reductora de marchas, lo que ocasionó algún problema con el embrague, que se confía se pueda solventar.