M. CANDELA
H
acía muchos años que la Diana enfilaba por Santo Tomás para dirigirse a la calle San Jaime, un itinerario que se estableció cuando el casco antiguo de Alcoy empezó, literalmente, a hundirse a partir de mediados de los ochenta. El recorrido se tuvo que cambiar por seguridad: llegó un momento en el que había riesgo de cruzar determinadas calles.
En los últimos años, la política auspiciada por el Ayuntamiento para el centro ha permitido una cierta regeneración, que será más patente dentro de unos años, pero que ya ofrece algunos atisbos de lo que será, independientemente de las polémicas generadas.
En este contexto, la Asociación decidió que la Diana volviera a recorrer estas Fiestas las renovadas calles del Alcoy original, por donde, se supone, pasaron los "alcodianos" para defenderse del ataque de las huestes de Al-Azraq. El presidente Javier Morales ha insistido en los últimos meses en que es una medida cuyos efectos auténticos se verán a medio o largo plazo, algo que, en efecto, pudo corroborarse en la mañana de ayer.
Las filaes, la primera la capitana cristiana -es decir, los Alcodianos, vaya casualidad- en vez de enfilar por Santo Tomás cogieron la calle Mayor y se dirigieron hacia la plaza del Museo Arqueológico; después, enfilaron hacia el Casal de Sant Jordi, en donde muchas filaes giraron la escuadra.
El recorrido continuó hasta la plaza de la Mare de Déu, para continuar por la calle Verge María, el Carmen y Sant Blas, hasta reintegrarse a la parte baja de Santo Tomás y continuar como siempre por San Jaime. Fue un desfile contradictorio, pues al sabor del Alcoy de ayer que aún permanece se sumó la falta absoluta de público, ya que sólo estaban los propios acompañantes de las filaes; no obstante, se pudo apreciar la presencia de nuevas casas o de otras en construcción, junto a alguna más en ruina. En algunos puntos, como en la parte baja de la calle Mayor, se tuvo que desfilar entre vallas metálicas que delimitan solares en construcción o con los restos de casas desplomadas.
También se pudieron ver paisajes imponentes, como el Barranc del Cint en Verge María, que posibilitan imágenes completamente inéditas, y que aportó una estética novedosa. De esta forma, la Diana volvía por sus fueros, aunque aún habrá que esperar para que la medida sea más efectiva.
La ampliación y los giros retrasan la conclusión
La Diana de ayer era complicada de organizar y así fue, pues acabó terminando con cerca de media hora de retraso sobre el programa. El recorrido ampliado en unos 500 metros y la recuperación de los giros la había peligrosa desde la perspectiva organizativa y por ello acabó con la demora. No obstante, el desfile había empezado de forma magnífica, hasta el punto que los Alcodianos tuvieron que permanecer más de 5 minutos en San Nicolás esperando que arrancaran los Benimerines para poder acceder a la plaza de España y completar el itinerario.