MARIBEL VICEDO
U
n año más, cientos de contestanos se volcaron con la ofrenda a la Mare de Déu del Miracle, uno de los festejos centrales en honor a la patrona. Ya han transcurrido 488 años, según cuenta la tradición, desde que la imagen de la Virgen vertiera las 27 lágrimas milagrosas, y desde entonces la localidad le rinde homenaje con unos actos repletos de fervor.
La intensa jornada festiva empezaba con el disparo de las salvas en recuerdo de las lágrimas de la Virgen, que dieron paso a una diana al son de la música de la Unión Musical Contestana. Pasadas las diez y cuarto de la mañana soleada de ayer, la Mareta salía de su monasterio acompañada de devotos, camareras, mayorales, homenajeados, la suplicante, los condes y altos cargos eclesiásticos con el arzobispo auxiliar de Valencia, Salvador Jiménez, hasta la iglesia de Santa María. Este acto contó con una gran participación en la plaza Cardenal Ferriz, donde el público la recibió con grandes aplausos y con gritos de "¡Mareta!, ¡Mareta!", al tiempo que una lluvia de flores invadía el cielo contestano.
A continuación, la joven Sara Olcina pronunció la tradicional súplica, en lo que se convirtió, una vez más, en el momento más emotivo de la celebración.
Después, ya dentro de la iglesia, tuvo lugar la multitudinaria ofrenda de flores protagonizada por las numerosas contestanas que iban ataviadas con el traje típico. El festejo siguió con una eucaristía, el homenaje a los mayores y por la tarde, con la procesión por las calles de Cocentaina y la misa de la juventud.